El mensaje en Tres Ríos: la caída de “El Indio” y el legado roto de Mario “Calabazas”

Culiacán, Sin.-El cuerpo apareció al amanecer, en uno de los corredores más visibles de Culiacán. A un costado de la plaza comercial 4 Ríos, en el sector Tres Ríos, no hubo intención de ocultar nada: el cadáver fue colocado sobre la banqueta, acompañado de lonas, un mensaje explícito y un símbolo tan grotesco como deliberado. No era solo un homicidio. Era un mensaje en escena abierta.

La víctima fue identificada de manera preliminar como Jesús Armando Valdés López, alias “El Indio de La Tola”, señalado como operador cercano y mano derecha de Alonso Antonio Lugo Lara, conocido como “El Churras Calabazas”. Su rostro presentaba severas mutilaciones, al grado de que en un primer momento se creyó que portaba una máscara de látex. No era una máscara: era parte del mensaje.

Junto al cuerpo fueron colocadas tres lonas con amenazas, además de una calabaza con un rostro humano, un elemento que no fue casual. El símbolo remite directamente al grupo conocido como “Los Calabazas”, una estructura criminal regional que tomó su nombre de Mario Alberto Lugo Lara, alias “Mario Calabazas”.

Las lonas no fueron colocadas de manera improvisada. De acuerdo con lo observado en el lugar, los agresores tuvieron el tiempo suficiente para acomodarlas y asegurarles piedras encima, evitando que el viento las moviera, lo que refuerza la hipótesis de que actuaron con calma, control del entorno y sin ser interrumpidos, pese a tratarse de una zona céntrica y de alta circulación.

De acuerdo con la versión oficial de la entonces fiscal general del estado, Sara Bruna Quiñónez Estrada, Mario Calabazas falleció el 15 de agosto de 2023, luego de que se reportaran enfrentamientos entre civiles armados en la zona serrana del municipio de Sinaloa de Leyva. Su cuerpo fue localizado cerca de la comunidad de San José de las Delicias, sin signos visibles de violencia.

Posteriormente, los resultados de la necropsia y los estudios toxicológicos, enviados al estado de Sonora para su confirmación, determinaron que la causa de muerte fue una sobredosis de metanfetamina. La fiscalía descartó entonces otras hipótesis iniciales que apuntaban a complicaciones de salud u otras causas.

“Fue por metanfetaminas. No sabemos cómo se le suministró, pero esa fue la causa de su muerte”, declaró en su momento la titular de la FGE.

El nombre del grupo no surgió al azar. Mario Alberto Lugo Lara era originario de la comunidad de San José de las Delicias, en el municipio de Sinaloa de Leyva, poblado que originalmente llevaba el nombre de “Las Calabazas”, denominación heredada de los primeros pobladores que llegaron a la zona a lomo de mula y burro, y que se asentaron en un pequeño plano en medio de las montañas.

La comunidad se ubica cerca del poblado Corral Quemado, y de ahí proviene el apelativo que dio identidad tanto a Mario Lugo Lara como a la estructura criminal que posteriormente adoptó el nombre de Los Calabazas, reforzando el peso simbólico del mensaje dejado junto al cuerpo en Tres Ríos.

La muerte de Mario Calabazas marcó un punto de quiebre dentro del grupo que llevaba su nombre. Tras su fallecimiento, la estructura quedó fragmentada, dando paso a reacomodos internos, disputas por el control del nombre, del territorio y de la gente, así como señalamientos de traición entre sus propios integrantes.

En ese contexto surge la figura de Alonso Antonio Lugo Lara, alias “El Churras Calabazas”, hermano de Mario Calabazas, quien presuntamente habría intentado asumir el liderazgo de la estructura tras la muerte de su familiar. De acuerdo con versiones extraoficiales, “El Churras” se habría aliado con la facción encabezada por Aureliano “El Guano” Guzmán, así como con el grupo conocido como Los Chapitos, lo que habría profundizado las divisiones internas dentro de “Los Calabazas”.

Fuentes señalan que, derivado de estas alianzas y del reacomodo criminal en la zona serrana, se han registrado enfrentamientos armados en el corredor que conecta Huixiopa con Badiraguato, así como en distintas comunidades serranas de esa región, disputas que forman parte del conflicto por el control territorial y de las rutas en la sierra.

El mensaje dejado junto al cuerpo de “El Indio” no solo confirma esa fractura: la expone públicamente.

El texto acusa directamente a “El Churras” de traición, lo desacredita como líder y lo reta a confrontación directa, al tiempo que contabiliza la ejecución como una baja interna:

“Este es el Cártel de Los Calabazas, menos uno.”

Las lonas incluían un listado de nombres de presuntos integrantes del grupo, algunos vinculados de manera extraoficial a estructuras afines tanto a la facción de “El Guano” Guzmán como a Los Chapitos. Entre los señalados figuraban “El Churras”, “La Chicha”, “Chorumbo”, Rey David y Roel Valdez Lozoya, hijos de “La Renga”, y “El Indio de La Tola”, este último marcado con una X, como señal de ejecución consumada.

El lugar elegido para el abandono del cuerpo —una zona céntrica, comercial y de alta circulación— refuerza el objetivo del mensaje: que sea visto, leído y entendido, no solo por los destinatarios directos, sino por otros grupos criminales y por la propia ciudad.

En la disputa por el legado de Mario Calabazas, por el control del nombre y por lo que queda de su estructura, el homicidio de “El Indio” se inscribe como una advertencia abierta dentro de la violencia que sigue reconfigurando el mapa criminal de Sinaloa, donde los símbolos pesan tanto como las balas y cada cuerpo abandonado es, también, un comunicado.

Redacción La Pared

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

error: Contenido protegido - La Pared Noticias
Share via
Copy link
Powered by Social Snap