Ciudad de México.— El fallecimiento de Jesús Murillo Karam, ocurrido este 22 de abril de 2026 a los 78 años, cierra el capítulo de uno de los personajes más controvertidos del poder en México, pero no las heridas que dejó su paso por la justicia federal.
Exprocurador durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, Murillo Karam quedó marcado por el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, donde sostuvo públicamente la llamada “verdad histórica”: una versión oficial que con el tiempo fue desmantelada por investigaciones independientes, señalada por irregularidades, omisiones y presuntos actos de tortura.
Su frase “ya me cansé”, pronunciada en una conferencia sobre el caso, no solo evidenció el desgaste del momento, sino que se convirtió en símbolo nacional de indignación, desconfianza y hartazgo frente a las instituciones.
Años después, el propio Estado lo llevaría ante la justicia. Acusado de desaparición forzada, tortura y obstrucción de la justicia, el exfuncionario terminó sus días bajo proceso penal y en prisión domiciliaria, debilitado físicamente pero con un expediente que para muchos nunca se cerró.
Su muerte no borra las acusaciones ni responde las preguntas pendientes. Para familiares de las víctimas y amplios sectores de la sociedad, Murillo Karam no solo fue un exprocurador: fue el rostro de una narrativa oficial que intentó cerrar un caso que México aún no logra esclarecer.
Redacción/LaPared