Violencia, política y narcotráfico

Editorial 3

Ninguno de los candidatos a gobernador, alcalde o diputado se ha tomado muy en serio el asunto de la violencia endémica en el estado, y que en este sexenio que termina a fin de año ha arrojado casi 7 mil homicidios dolosos. En ningún discurso se percibe las ganas de combatir la inseguridad de fondo, y a lo más las propuestas, como casi todas, se refieren a medidas meramente recicladas, accesorias, planes a largo plazo.

En ese contexto, mucho menos –qué duda cabe-, no hay ningún candidato que hable de combatir al narcotráfico, al lavado de dinero y, ni siquiera porque cae dentro de las esferas del fuero común, el narcomenudeo. Mucho menos el llamado “halconeo” que ya en muchas ciudades y rancherías es una verdadera plaga, y un estilo de vida para cientos de jóvenes que aspiran a “narquillos”.

Hay que recordar que el narcomenudeo ya es un delito que investiga la Procuraduría General de Justicia, pero nadie habla de combatirlo, siendo este ilícito fundamental en la cadena del crimen organizado, el que financia a todas las hordas de halcones, y uno de los principales motivos de los asesinatos.

Al cumplirse el primer mes de las campañas, falta mucho para que uno de los prospectos a gobernar Sinaloa se comprometa con los sinaloenses para abatir de verdad las operaciones de las organizaciones criminales, por la sencilla razón que el narco como poder de facto es un bloque al que ningún gobierno le entrará en serio, no solo por su poder económico sino además por el miedo a esa maquinaria de matar que posee.

En las últimas semanas los asesinatos se recrudecieron sobre todo en la zona centro del estado; los motivos son diversos, pero en su mayoría el crimen campea, y la Procuraduría de Justicia evade dar respuestas.

Los candidatos tampoco hablan de ello.

Por ejemplo, Quirino Ordaz Coppel, del PRI, cuando habla de combatir la inseguridad no explica cómo; cuando habla del Mando Único Policial, no habla de verdaderas estrategias.

Martín Heredia Lizárraga, del PAN, promete abatir los delitos menores, pero no muestra un plan de trabajo. Mariano Gómez Aguirre también se ha visto retrasado en el tema, y lo sumo ha empatizado con las causas de la sociedad civil por sobrevivir en esta selva violenta.

Héctor Melesio Cuen Ojeda al hablar de combatir la violencia prefiere apelar a mejorar la educación, pero ya a estas alturas no solo con educación se combate al narco. Es cierto que coadyuva, como lo hace la cultura, mejores bibliotecas (desaparecidas actualmente), fomentar el empleo, apoyar a los jóvenes, sin embargo, no lo es todo.

Menos, como ya se ha demostrado, armar hasta los dientes a las corporaciones policiacas, adquirir los vehículos policiales más caros y realizarles el control de confianza a los agentes. No basta.

Pero que alguien en serio le entre a combatir la corrupción en todos sus ámbitos será entonces intentar poner el primer cimiento. Y eso habla alejarse de los tratos con los narcotraficantes, de agarrar su dinero para financiar las campañas, de dejar se apoyar a sus empresas y, sí, no acudir a sus fiestas y a sus reuniones. ¿Quién será el valiente que quiera cimentar una nueva época?

*Del impreso de LA PARED que circula esta semana en puestos de revista en Culiacán

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

error: Contenido protegido - La Pared Noticias
Share via
Copy link
Powered by Social Snap