Culiacán, Sin.-El lunes 5 de enero, a plena luz del día, un hombre y dos acompañantes caminaban cerca de la sindicatura de Villa Unión cuando la tranquilidad del poblado se quebró.
Dos vehículos les cerraron el paso, y varios hombres armados los obligaron a subir. Lo que parecía un instante aislado se convirtió en el inicio de tres días de angustia.
Durante ese tiempo, familiares y autoridades permanecieron a la expectativa. La víctima permaneció privada de la libertad en algún punto del municipio de Concordia, mientras la Unidad Especializada Antisecuestros (UEA) de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa activaba un operativo de inteligencia y coordinación con la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana y la Fiscalía General de la República.
Fue hasta la tarde del jueves 8 de enero cuando los equipos conjuntos lograron dar con el paradero del hombre.
Presentaba diversas lesiones, pero estaba con vida. Inmediatamente recibió atención médica y fue trasladado a un lugar seguro.
Aunque la liberación trajo alivio, la investigación apenas comienza.
La Fiscalía abrió carpeta por el delito de privación de la libertad personal y mantiene un operativo para dar con los responsables.
En un estado donde los casos de violencia y secuestro generan alarma, la coordinación entre autoridades locales y federales se vuelve clave.
En este caso, permitió que un hombre regresara a su familia después de tres días de incertidumbre, y dejó en claro que detrás de cada operativo hay horas de inteligencia, trabajo de campo y riesgo.