Culiacán, Sin.-Sinaloa vivió ayer una jornada sangrienta que dejó 12 personas asesinadas en distintos puntos del estado, según un conteo periodístico realizado con base en reportes de vecinos y fuentes de seguridad.
La violencia se extendió por Culiacán, Navolato, Badiraguato y sindicaturas aledañas, dejando a la población consternada y nuevamente evidenciando la escalada de la criminalidad en la región.
Entre los hechos más graves reportados:
• Un hombre asesinado en Lomas de Tamazula.
• Otro en Chulavista.
• Uno más en la Plazuela de San Pedro.
• Uno en Tres Ríos.
• Un trabajador de un vivero asesinado sobre la carretera a Navolato.
• Dos hombres ultimados en una ladrillera al norte de Culiacán.
• Una mujer de 27 años que llegó sin vida a la Cruz Roja de Culiacán.
• Un homicidio en Badiraguato.
• Uno en la colonia 21 de Marzo.
• Dos personas asesinadas en el ejido Buenos Aires.
A pesar de este conteo periodístico, la Fiscalía General del Estado (FGE) reporta oficialmente siete víctimas de homicidio para la jornada del sábado 20 de diciembre, aclarando que sus cifras solo incluyen los casos que se formalizan en carpetas de investigación. Entre los reconocidos por la Fiscalía se encuentran:
• Una persona en Navolato, sobre la carretera de Toboloto a Baricueto.
• Una víctima en la sindicatura de Costa Rica.
• Dos personas en la colonia 5 de Febrero.
• Una persona en la colonia Centro.
• Dos personas en la colonia Las Coloradas, tras un enfrentamiento.
La diferencia entre el conteo periodístico y los datos oficiales refleja la dificultad de medir con precisión la violencia en Sinaloa, donde los homicidios ocurren de manera constante y muchas veces fuera del radar inmediato de las autoridades.
Además, la Fiscalía informó sobre cuatro denuncias por robo de vehículo y una denuncia por desaparición forzada en la Región Centro, mientras la población enfrenta la realidad de un estado que, pese a los operativos, sigue atrapado en una espiral de violencia y temor.
Ayer, la sangre volvió a teñir las calles de Sinaloa, recordando que la seguridad sigue siendo un desafío mayúsculo y que los números oficiales no siempre reflejan la magnitud de los hechos que vive la ciudadanía día a día.