Sigue la cacería y los abusos de la Marina en Durango

Culiacán, Sin.-Desde hace mes y medio que la Marina tiene en la mira a Joaquín Archivaldo Guzmán Loera después de que agentes antinárcoticos estadounidenses interceptaran señales de teléfonos celulares que sugieren ‘El Chapo’ se escondía en un rancho cerca de Cosalá, Sinaloa, han brotado varias denuncias de los pobladores de esas comunidades por abusos y torturas por parte de los uniformados, quien de nueva cuenta acusaron fueron vejados en el rancho El Águila perteneciente al estado de Durango.

En entrevista telefónica con La Pared desde el municipio de Cosalá, Felipe  Nájera Martínez relató que junto con su hermano Martín fueron golpeados por al menos dos horas dentro de una vivienda en el rancho El Águila, lo que da cuenta no son aisladas las denuncias por abusos en contra de esta dependencia.

De acuerdo al testimonio de Felipe tenían diez días asentados en este poblado serrano, pues desde la batida de la Marina donde acusaron les robaron pertenencias y destruyeron sus viviendas regresaron a cuidar lo poco que les quedaba.

“Desde que entró la Marina y se fueron dejaron todo la casa abierta puertas, ventanas y los animales vienen y se comen todo, las milpas, las huertas, la ropa de uno y pues estábamos cuidando mas que nada”, narró.

Fue el pasado sábado alrededor de la una de la tarde cuando al lugar arribaron doce elementos de la Marina.

Denuncian al Ministerio Público de Cosalá.
Denuncian al Ministerio Público de Cosalá.

“Llegaron empujándonos a la brava, nomás nos preguntaron que si vivíamos ahí, pues les dijimos que si que estábamos cuidando la casa y nos metieron para un cuarto nos hincaron y empezaron a golpearnos, nos pegaban con las manos extendidas y se pusieron guantes para no dejarnos marcas.

Nos ponían bolsas en la cabeza hasta no aguantar la respiración y los golpes eran siempre en la cabeza, en la nuca y con los muslos de las piernas, nos preguntaban por gente armada que si la habíamos visto pero nosotros ni en cuenta ni salíamos de la casa por lo mismo que tenemos miedo desde que pasó lo del Limón”, detalló.

Felipe recuerda cada momento de la agresión de los elementos navales, explica que posteriormente los colocaron en el suelo y les arrojaban cubetazos de agua en la cara hasta perder el conocimiento.

-¿Si saben a quien estamos buscando?

No, que vamos a saber, respondían.

Pues al Chapo, se hacen pendejos, les decían los uniformados.

Felipe explicó que al no escupir lo que los marinos querían escuchar, los soltaron. Pero antes de retirarse se llevaron la comida que tenían en la vivienda, cosas personales, desodorantes, pasta de dientes todo lo que pudieron.

Los hermanos aseguraron que dieron parte a la Procuraduría General de la Repúbica en Durango sobre estos hecho, sin embargo no procedió la denuncia pues no presentaron fotografías que argumentarán lo dicho.

“Y como íbamos a tener fotos si no nos dejaron marcas, las torturas eran con bolsas de plástico y con agua y los golpes que nos dieron cuidaron mucho de no dejarnos moretones”, lamentó.

Sin embargo durante el transcurso de este día, presentarán una denuncia en el ministerio público de Cosalá,

“Aunque nos dijeron que si decíamos algo nos iban a matar, no nos podemos quedar callados”, concluyó.

Cynthia Valdez/La Pared

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