Por Sergio Ceyca
En la novela Farabeuf o la crónica de un instante, el escritor mexicano Salvador Elizondo estuvo dando vueltas a un mismo momento: un hombre entra en una habitación y ve a una mujer en un espejo. En Restauración, tercera novela de Ave Barrera (Guadalajara, 1980), ganadora del Premio Literario Lipp, existe un fotógrafo obsesionado con recrear los escenarios de esa novela.
La novela fue presentada el pasado martes 9 de abril en el restaurante Lipp, en Ciudad de México, por su autora en compañía de Antonio Marts, director de la editorial Paraíso Perdido, y de Alberto Chimal, presidente del jurado que entrega el premio. El Premio Literario Lipp es una versión mexicana del premio “Les Prix Cazes” de la brassiere Lipp que se otorga en París desde 1935 y a éste sólo pueden postularse editoriales que presenten manuscritos de novela próximos a publicar, en lengua castellana y que no hayan sido publicados anteriormente.
Restauración es la historia de terror de una joven restauradora atrapada entre los recuerdos de una vieja casona de Ciudad de México y los planes del fotógrafo que quiere recrear la novela de Salvador Elizondo. Mientras la protagonista se afana por restaurar la casa que perteneció al hombre que ama con la esperanza de salvar la relación, va develando aterradores secretos que anticipan su propio destino.
En la novela se entrelazan las historias de dos generaciones para poner de manifiesto algunos de los conflictos que han vivido las mujeres en el pasado reciente para, así, confrontarlos con la actualidad. Al focalizar la narración en la perspectiva de las mujeres y hacer hincapié en su problemática, la novela cuestiona la manera en que la literatura ha silenciado, idealizado o invisibilizado al personaje femenino.
“Nunca me había sentido tan honrada como en estos días que se apuesta por ser mujer. Es hermoso. Una se siente con la libertad para escribir lo que sea, y haberme sentido con la libertad de escribir lo que sea, antes de que esto ocurriera, es importante porque no es cosa sencilla decir: le voy a responder al señor Elizondo porque este señor es una torre de marfil. Pero no es una respuesta soberbia: a lo mejor el inicio del dialogo está planteado desde la indignación, sí, en el momento en que yo leí en la autobiografía de Elizondo que él gozaba golpear a su mujer me sentí muy indignada y me dijo que había que responderle a este señor”, comentó Ave Barrera en su discurso de aceptación del premio.
Señaló que, por ende, hay que dialogar con la idea de literatura que se ha planteado en el siglo pasado, además de que comentó que tras muchas páginas y muchos borradores logró sanar en ella esa indignación y llevarla a un lugar más luminoso, de conciliación.
“La parte más importante que reflexioné estos días es que si algo muy bueno llegué aprender del proceso de escritura de Restauración es que una novela, a diferencia de lo que hacen pensar los escritores del medio siglo, no se escribe en solitario, no es encerrado en mi misma. Eso no es verdad, al menos no para mí. Escribir una novela para mí, en este momento, implica el trabajo conjunto de muchas personas. A lo mejor la novela tiene mi nombre porque así es el protocolo de autoría pero la verdad es que Restauración se creó a muchas manos: se creó a partir de la experiencia de muchas mujeres que me acompañaron en la escritura. Fue un proceso colectivo sumamente amoroso, sumamente abierto, que yo nunca había concebido”, concluyó la galardonada.
© Fotografía de Food and Travel.