Culiacán, Sin.-Aquí bajando la calle 30 de Septiembre, a la vuelta de Constitución, Sandra Luz Hernández, incansable como siempre, dejó la impronta de su paso por este mundo. Una tarde en que buscaba respuestas en una pitonisa para dar con el paradero de su hijo, fue asesinada.
“Lavaba ropa en el lavadero cuando escuché balazos, no me quise asomar pero supe que habían matado a la señora, una lamentable pérdida”, cuenta una viejecita que esta tarde de noviembre se acercó al ver las veladoras, las flores de papel de china en color morado, la imagen de Sandra para siempre con sus eternos lentes y su pelo corto castaño.
Hoy el Colectivo de Mujeres Activas realizó una conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero a Sandra Luz le dieron muerte en mayo de 2014 en este mismo sitio.
Aquí está el reclamo de justicia por Sandra y por decenas de mujeres que han sido asesinadas, y sus casos duermen el “sueño de los justos”.
Tere Guerra Ochoa, presidenta de este colectivo civil, señaló que mientras haya injusticias y violencia contra la mujer no habrá nada que festejar. Recordó a otras víctimas cuyas familias no han hallado justicia a pesar de las movilizaciones sociales; otras más que descansan en el anominato.
Doña Alma Rosa Rojo Medina dice que Sandra fue su mejor amiga, compañera de lucha pues a ella también le desaparecieron a uno de sus hermanos.
Para Rojo Medina es imposible no llorar en estos momentos, pero cuenta que fue Sandra la que le enseñó a continuar, a guerrear, a nunca dejar de buscar, porque su frase está ahí, recordándole a todo el mundo: “No puedo quedarme sin hacer nada”. Y sí, Sandra hasta el final buscó, con foto en mano, a su hijo Édgar.
Su lucha pues se ha multiplado con el paso del tiempo, quedan ahí las lágrimas y los sufrimientos, pero el dolor es movimiento para las causas que se mantienen con vida.
Martín Durán
