Culiacán, Sin.- La historia comenzó en una banqueta de la colonia Barrancos y terminó, por ahora, en una celda del penal de Aguaruto.
El 26 de julio de 2020, una discusión frente a un domicilio rompió la rutina de la tarde. De acuerdo con la investigación, la víctima conversaba con otras personas cuando el ahora imputado, Jesús “N”, presuntamente llegó al sitio.
Las palabras subieron de tono y después vinieron los disparos. El herido cayó gravemente lesionado y fue trasladado por sus familiares para recibir atención médica. Sobrevivió.
Tres años después, el 5 de noviembre de 2023, el nombre volvió a aparecer en otra carpeta.
De nuevo Barrancos. De nuevo un arma de fuego. En ese segundo hecho se le señala como probable participante en otra agresión que también quedó en grado de tentativa.
Las órdenes de aprehensión se emitieron, pero Jesús “N”, de 28 años, ya no estaba en Sinaloa.
Las investigaciones lo ubicaron en el estado de Washington, en Estados Unidos. La búsqueda cruzó fronteras.
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó que, a través de la UNESA y en coordinación con INTERPOL, el Servicio de Seguridad Diplomática del Consulado General de los Estados Unidos en Hermosillo y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), se logró su localización y traslado a territorio mexicano.
Ya en Culiacán, los agentes le ejecutaron las dos órdenes de aprehensión por homicidio en grado de tentativa y homicidio calificado con premeditación y ventaja, también en grado de tentativa.
Ahora está internado en el Centro Penitenciario de Aguaruto. Ahí, ante un Juez de Control de la Región Centro, se definirá su situación jurídica.
Seis años después del primer disparo en aquella banqueta de Barrancos, el expediente volvió a cerrarse en el mismo punto de partida: Culiacán.