Culiacán, Sin.- Nicole Pardo Molina, conocida como Nicholette, pasó cuatro días privada de la libertad en Culiacán, Sinaloa. Lo que más sorprende no es solo la duración de su cautiverio, sino cómo lo narra: con risas, ligereza y humor, casi como si contara una anécdota entre amigos, mientras muestra el video que la capturó.
“El video que me hicieron grabar era real, nada fue falso”, dijo. Contó que en esa grabación la obligaron a leer más de dos minutos, pero que ayudó a editarlo hasta que quedó en un minuto.
En ese material aparecía señalada como vinculada al grupo criminal liderado por “El Mayito Flaco”, aunque ella aclaró que no conoce a Ponchito de La Lima ni a ningún otro integrante, y que nunca tuvo relación con ellos. “Me dijeron léelo y mañana te vamos a dejar libre”, relató, refiriéndose al día siguiente de grabar el video.
Mientras contaba su historia, Nicholette recordó cómo su amigo intentó seguir el vehículo en su misma camioneta, una Tesla Cybertruck lila, mostrando en el video cómo les tiraban ponchallantas y finalmente los perdía de vista.
Al cuarto día de estar levantada, relató que fue liberada en un parque del centro de Culiacán, del que no recuerda el nombre. Sus captores le dieron mil pesos para que se fuera y le indicaron cómo trasladarse. “Le fue bien al del taxi”, dijo riendo, “crucé la calle y tomé un taxi. Le dije: ‘Voy al Salado, así muchacha, te cobro 500’, y me fui al rancho directo”, contó Nicholette, recordando que cuando llegó sus padres no estaban porque habían ido a la fiscalía, pero que el resto del rancho llegó a darle la bienvenida.
Más tarde grabó un video en una iglesia para agradecer a quienes oraron por ella y a Dios, asegurando que ahora haría las cosas bien y que se mantendría alejada de todo lo del pasado. “No voy a subir un pinche corrido, porque literal por escuchar música y todo lo que dicen ustedes en redes sociales es por lo que estuve ahí”, dijo.
Lo más desconcertante es cómo cuenta todo, con risas y ligereza, casi como si nada hubiera pasado, cuando en realidad estuvo levantada cuatro días, cruzando dos retenes militares sin ser detectada y enfrentando situaciones de riesgo extremo.
Los especialistas señalan que esto puede explicarse por disociación, mecanismos de supervivencia y miedo persistente, pero el efecto en redes es inmediato: la historia genera incredulidad y debate sobre la coherencia de la narrativa.
El caso de Nicholette se volvió viral no solo por el video del plagio, sino por la manera en que la influencer combina humor, ligereza y testimonio directo, dejando una sensación de desconcierto sobre cómo se perciben los relatos de secuestro en la era digital.
Redacción/ La Pared