Historias paralelas
Por Edgardo Vázquez Mungarro
Es alarmante ver en la escena política, a personajes como FRANCISCO LABASTIDA OCHOA Y JESÚS AGUILAR PADILLA ; observamos sus últimas actuaciones y con verdadera pena, quisiéramos que no hubiesen sucedido.
El que apareciera JESUS AGUILAR PADILLA, rodeado de los “se dicen ellos”, auténticos priistas e intentar sorprender y engañar a la opinión pública, me sonó más falso que el tañir de la campana de Choix, luego que la recuperaron después del robo.
Por otro lado, se aparece de nueva cuenta LABASTIDA OCHOA y en tratando de dar LÍNEA rumbo a la sucesión del gobierno de Sinaloa, propone a su terna de favoritos y descalifica al resto. Es válida su opinión, sin embargo, es sesgada por sus intereses políticos empresariales, que están en marcha en Sinaloa y teme, pudieran malograrse, de no llegar uno de sus favoritos.
Los aguilarista, según declara el mismo Joaquín, designan a Joaquín Vega Acuña como vocero e interlocutor del grupo, con autoridad para negociar con GERARDO VARGAS LANDEROS, no sabemos en calidad de que, SI DE SECRETARIO GENERAL O YA ESTAN ENTERADOS QUE ES EL CANDIDATO DEL PRI A LA GUBERNATURA y entonces buscan protegerse y comer algo del pastel sexenal 2017-2021; aunque resulta arriesgado incorporar a este equipazo electoral, pues ni Alger Uriarte, exrector de la U de O, Florentino Castro, exsecretario de Educación y coordinador de campaña de Jesús Vizcarra, Cenovio Ruiz Zazueta, Jesús Aguilar y su fiel escudero Francisco Luna Beltrán, son operadores electorales, pero les encanta aparecer como coordinadores de programas de campaña o ya de perdida de jefes del área de compresores, por aquello de estarle metiendo aire al candidato, lo cierto, es que juntos o en lo individual, lo único que garantizan es una gran fuga de votos, son repelentes a los votos del ejido, la colonia, la comunidad……….. ¿Y a los del sector residencial? ¡¡TAMBIÉN!!!
De ahí, nuestra recomendación a los pretensos para que procuren mantenerlos alejados de sus casas de campaña, porque como dicen en mi rancho, ¡¡¡ TE ECHAN LA SAL!!! y seguro perderán la elección o ya de perdida se las judicializaran.
De Francisco Labastida Ochoa, qué podemos decir, aparte del gran conflicto de intereses que representa su figura involucrada en los proyectos millonarios como el gasoducto y la fábrica de fertilizantes en Topolobampo, pues con todo respeto, que no tiene autoridad moral para venir a Sinaloa a CALIFICAR, MENOS A DESCALIFICAR a nadie. Que recuerde, porque no creo que lo haya olvidado, cómo y porqué perdió su campaña a la presidencia de la República, NO LE QUEDA DAR RECOMENDACIONES, ES MÁS, FLACO FAVOR LES HACE A SUS FAVORITOS.
Francisco Labastida Ochoa no supo que hacer con su campaña, hizo gala de su mediocridad y falta de carácter, razón principal para que Zedillo lo designara candidato, por aquello del rival más débil, si el propósito era entregar la presidencia al PAN. Perdió frente a un valenton y bocon ranchero del bajío, no supo como y porque llego a la candidatura. PERDIO y FEO, entonces para que abrir la boca.
Jesús Aguilar Padilla y su equipazo electoral, encabezado por un arrogante Rafael Oceguera Ramos y su ridícula estructura de COMANDOS, también perdieron la elección en las urnas y tuvieron que negociar al más alto nivel e invertir varios millones de pesos, para ganar en la mesa. Y para que sirvió tanto esfuerzo y dinero? pues nada mas y nada menos, que para entregar por primera vez el estado a la oposición.
¡¡¡ LABASTIDA Y AGUILAR SON HISTORIAS PARALELAS!!!!
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LA MITOMANÍA es un enfermedad cada vez más frecuente, que ataca preferentemente a la clase política, sobretodo a la transitoria, a esa que llegó a la administración pública para satisfacer su HACIENDA personal.
Veamos el caso del secretario del H. Ayuntamiento de Ahome, a quien, el alcalde le ha confiado el manejo de los asuntos más diversos, muchos, fuera de su área de competencia, creemos que como una forma de CENTRALIZAR LA ATENCIÓN en Álvaro Ruelas, como su DELFÍN para la sucesión, el próximo año. Todo parecía ir bien, sin embargo, al secretario por su inmadurez y pánico escénico, es atacado por LA MITOMANÍA, una enfermedad que es irreversible y letal para los políticos en ciernes y que aspiran a más. Mienten una, dos, tres veces, y luego al poco tiempo, terminan por creerse sus propias mentiras, cuando esto sucede, su conducta mentirosa florecerá abundantemente, porque están seguros que esa es la vía más segura para transitar en política, creen que eso es política lamentablemente.