El desbarrancadero
Por Martín Durán
Desde luego que a los grupos criminales les interesa lo que ocurre en política y casi nunca los jefes del cártel de Sinaloa, como dueños de un grupo fáctico, se quedan al margen de las decisiones que se toman en la cúpula regional.
Ejercen una influencia muy grande y para muestra basta revisar las múltiples movilizaciones de cientos de gentes que realizan cuando se ven afectados en sus intereses. Antes era en contra del Ejército Mexicano, ahora contra la Marina.
Una de las pruebas de que la mafia cuenta con una sólida base social fue las marchas proChapo que ocurrieron en las calles de Culiacán tras la captura del capo en febrero de 2014. El Gobierno del Estado no las pudo evitar, al grado que se registraron acontecimientos violentos contra la prensa que cubría los sucesos de marzo.
Faltan en Sinaloa los suficientes estudios antropológicos y sociales para determinar de una manera más precisa esta afirmación un tanto aventurada, pero que no deja de ser una realidad.
Otro factor importante que influye en la política es el dinero que detentan los narcos, no solamente ellos sino sus operadores financieros que de una manera frenética se dedican a inventar empresas fachadas que inundan de dinero las ciudades.
Por eso es importante contar con la venia del Señor, ya sea el del Álamo o el de la Tuna. De ellos emana un poder fáctico nada despreciable, y además muchas veces ciertos acontecimientos violentos dependen de ellos. Narcos y políticos, aseguran, son grandes negociadores.
Mucho del dinero que se mueve el estado proviene del narcotráfico, pero tampoco digamos que es todo pues de sobra sabemos que hay bastante empresario que con esfuerzo levantan sus empresas.
Así, como en el 2010, como en el 2013 y como en junio pasado, este tema gravitará en las campañas, en los comicios, en la conformación de los nuevos grupos que emerjan de la contienda electoral del próximo año. Es mucho lo que está en juego, y no hay que perder de vista que los mafiosos también votan.
¿Por quién lo harán? Es muy difícil saberlo.
El canto labastidista
Llama la atención que el viejo Francisco Labastida Ochoa, hoy retirado aparentemente a negocios privados, salga primero en el semanario Ríodoce para despotricar y hacer sus balances en la actual escena política, y apenas la semana pasada ofreciera una conferencia de prensa en Culiacán.
El motivo eminentemente electorero manda señales inequívocas de su filiación. Descarta a algunos aspirantes, espolea a otros, y manda al diablo al empresario de la carne Jesús Vizcarra Calderón, por el tufo a narco que lo rodea como si él no conociera a tan conspicuas personas.
En el 2010 Labastida apoyó a Mario López Valdez, y su hijo obtuvo una secretaría creada a su medida desde donde han realizado jugosos negocios, como el gasoducto, que fue más obra de Labastida padre que del júnior.
Hay una real preocupación por Vizcarra en algunos grupos, pero en todos hay nerviosismo. Lo cierto es que los silencios de Vizcarra son los más elocuentes de la política sinaloense hasta hoy. Con una sonrisa en medios, con una foto a un lado del Presidente, con una imagen proyectando su empresa es capaz de aturdir a los pretensos.
SuKarne exporta carne al Egipto y es vista como la transposición de sus aspiraciones de altos vuelos. Se deja ver con empresarios, y especulan que anda armando su equipo de campaña. Hay toda una semántica inmersa, y el empresario carcinero lo sabe muy bien, y juega con ello.
Al final de cuenta, la guerra soterrada por el poder continuará. Ningún pacto de civilidad hará cambiar las cosas a dos meses de elegirse candidato a la gubernatura.
Lo malo de todo esto es que la política seguirá siendo un oficio desprestigiado, sin asideros en las formas reales de combatir los rezagos en toda la sociedad. Malova prometió dignificar la política, pero campante acepta “el tsunami” de lodo que ya dejó damnificados en la escena estatal.
Bandazos
Claro, en esa posición, los candidatos independientes que puedan surgir podrán o no capitalizar esto. La sociedad está cansada, pero a la vez va madurando. Hay que saber diferenciar quiénes vienen por el botín o quién quiere generar cambios. Aunque en este mundo los lobos son los corderos.