Culiacán, Sin.- La mañana de este miércoles se tiñó de tristeza en Culiacán con la partida de Ricardo Mizael, de 16 años, un joven cuyo talento y pasión por el baloncesto habían dejado huella en la Academia de Baloncesto Águilas.
Compañeros, entrenadores y amigos recuerdan su alegría en la cancha, su dedicación y la energía que contagiaba a todos a su alrededor.
Ricardo no era solo un jugador; era un ejemplo de esfuerzo y amor por el deporte, un joven que soñaba con crecer y seguir dejando su marca en cada entrenamiento y partido.
Hoy, la comunidad deportiva siente un vacío profundo que ninguna victoria podrá llenar, un silencio que recuerda la ausencia de su risa, su entusiasmo y su espíritu competitivo.
El joven fue asesinado frente a una taquería junto a la carretera Culiacán–Imala, en el fraccionamiento Los Ángeles.
Tras el ataque, quedó tendido en la banqueta, donde posteriormente se confirmó su fallecimiento. En el mismo hecho resultó herida Laura Cristina, quien recibió atención médica por una lesión de bala en la rodilla.
Vecinos y miembros de la comunidad deportiva expresan su consternación y dolor ante la violencia que arrebató a un adolescente lleno de vida y sueños.
La memoria de Ricardo Mizael permanecerá viva en cada pase, cada dribling y cada canasta que alguna vez soñó realizar.
Su luz y su recuerdo seguirán vivos en el corazón de todos los que lo conocieron.