Navolato, Sin.- Ayer sábado, tras meses de angustia e incertidumbre, la familia de Hendrika Maria Derks Martínez, expolicía jubilada de Culiacán, de procedencia extranjera por parte de su padre holandés, recibió la noticia que tanto había esperado y temido: sus restos habían sido hallados en una fosa clandestina en la comunidad de La Cofradía de La Loma, en Navolato, Sinaloa.
Durante casi un año, los días se habían convertido en largas esperas llenas de llamadas sin respuesta, madrugadas recorriendo caminos de monte y parcelas agrícolas, y noches en vela preguntándose si algún día sabrían qué había ocurrido.
La noche del 22 de marzo de 2025, un grupo armado irrumpió en su domicilio de la colonia Amalia Plata, privando de la libertad a Hendrika junto con su hija de 28 años y sus dos nietos de 9 y 10 años.
Mientras que la hija y los nietos fueron posteriormente localizados con vida, Hendrika permaneció desaparecida, dejando un vacío que ninguna palabra ni abrazo podía llenar. Cada búsqueda, cada ficha compartida, cada señal parecía diluirse en el monte serrano que escondía su paradero.
De acuerdo con información obtenida por este medio, La Pared, proporcionada por familiares de la occisa, cuando los brigadistas del colectivo Madres en Lucha por tu Regreso a Casa, en coordinación con la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, llegaron al lugar y descubrieron los restos en la fosa clandestina de La Cofradía de La Loma, la familia pudo finalmente ver señales que les confirmaban que era ella.
Hendrika, de aproximadamente 1.70 metros y complexión robusta, conservaba su cabello castaño y ondulado, sus tatuajes visibles y sus accesorios personales, un dije de corazón con la leyenda “Padres siempre en mi corazón” y una pulsera negra.
Según los especialistas forenses, la visibilidad de los tatuajes y accesorios no necesariamente indica un fallecimiento reciente, sino que las condiciones del enterramiento —como la profundidad de la fosa, la humedad del suelo y la cobertura de ropa o tierra— permitieron una preservación parcial de la piel y los pigmentos, lo que hizo posible que los familiares la reconocieran de manera preliminar.
La confirmación definitiva de identidad, sin embargo, dependerá de pruebas de ADN y otros estudios forenses, que garantizarán que no haya dudas sobre su identidad.
Según informó un familiar a este medio, se espera que en aproximadamente 15 días la familia pueda confirmar oficialmente la identidad mediante estas pruebas en el Servicio Médico Forense (Semefo). Mientras tanto, los restos permanecen bajo resguardo y supervisión de los peritos.
Hendrika, de 59 años al momento de su desaparición, era reconocida en Culiacán por su carrera como policía jubilada, su carácter fuerte y comprometido con la comunidad, y su formación profesional.
Su desaparición dejó meses de dolor silencioso, de noches en vela y días de espera infinita, y su hallazgo pone fin a una parte de ese sufrimiento, aunque el vacío de su ausencia seguirá latiendo en la familia.
En un mensaje compartido en redes, su hija expresó la mezcla de dolor y alivio que siente la familia:
“Gracias a todas las personas que nos ayudaron a compartir la ficha de nuestra madre. Al fin la encontramos, no como queríamos, pero ahora ella descansará en paz al lado de sus padres y al fin tendremos un poco de paz y dónde llorarte, mamita” 🕊️🖤🙏🏻🥺.
Los trabajos de localización fueron minuciosos: recorridos por monte y parcelas agrícolas, aseguramiento del perímetro por corporaciones de seguridad y supervisión de las diligencias ministeriales. Este hallazgo es también un recordatorio del esfuerzo incansable de los colectivos y de las familias que cada día enfrentan la incertidumbre en Sinaloa para encontrar a sus seres queridos desaparecidos.
🕊️ Que descanse en paz Hendrika Maria Derks Martínez.
Redacción/ La Pared