Nueva York / Sin.-Una acusación federal histórica sacudió ayer los tribunales de Nueva York: Nicolás Maduro Moros, ex presidente de Venezuela, su esposa Cilia Flores y varios altos funcionarios de su gobierno fueron señalados como los líderes de una red internacional de narcotráfico y narco‑terrorismo.
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la red utilizó las instituciones del Estado venezolano para enviar cocaína hacia territorio estadounidense, contando con la colaboración de carteles mexicanos, incluidos el Cártel de Sinaloa y Los Zetas/CDN, así como organizaciones armadas en Colombia y Venezuela.
La acusación detalla que Maduro y sus colaboradores coordinaban vuelos oficiales, pasaportes diplomáticos y protección estatal para mover la droga hacia México, donde los carteles mexicanos actuaban como receptores y distribuidores antes de su ingreso a EU.
Esta ruta coloca a Sinaloa y otras regiones fronterizas en el epicentro de la operación, consolidando la influencia de los grupos criminales mexicanos en la logística internacional del narcotráfico.
El expediente judicial señala que la red no solo trabajó con los carteles mexicanos, sino también con FARC y sus disidencias, el ELN y el Tren de Aragua, uniendo así el crimen organizado latinoamericano en un entramado global de tráfico de drogas y lavado de dinero.
Según la Fiscalía, la cocaína viajaba por rutas marítimas y terrestres estratégicas, protegida por la complicidad de funcionarios venezolanos.
Maduro y los demás acusados se declararon no culpables ante el tribunal federal de Manhattan.
La defensa podría alegar inmunidad por su condición de jefe de Estado, mientras la Fiscalía busca demostrar la existencia de una conspiración internacional con vínculos directos a carteles mexicanos.
De confirmarse la culpabilidad, Maduro se enfrentaría a cadena perpetua.
Para Sinaloa, la acusación de Estados Unidos refuerza el papel del estado como nodo crítico en el tránsito de cocaína hacia el norte, donde tanto el Cártel de Sinaloa como Los Zetas/CDN consolidan rutas y estructuras de distribución que impactan la seguridad regional.
La historia marca un precedente: nunca antes un jefe de Estado en funciones había sido formalmente vinculado a una red de narcotráfico con tal alcance transnacional, conectando Venezuela, Colombia, México y Estados Unidos en un solo entramado criminal.