El poder de fuego bajo un techo común: fusiles AK-47 y ametralladoras en San Pedro, Navolato

Navolato, Sin.-Desde afuera, la casa no decía nada. Una más en San Pedro, muros cerrados, rutina intacta.

Pero al cruzar la puerta, lo que apareció fue otra cosa: un poder de fuego suficiente para sostener una batalla.

Fusiles AK-47, ametralladoras, cargadores y municiones almacenadas como si la guerra fuera parte del inventario doméstico.

La escena se reveló después de un enfrentamiento armado que comenzó con una denuncia anónima sobre hombres armados en la sindicatura. La patrulla llegó, los disparos salieron desde el interior del domicilio y el cerco se cerró con refuerzos federales.

Cuando el ruido terminó, empezó el conteo.

Doce fusiles AK-47 alineados, una carabina M4, tres ametralladoras. Cincuenta y siete cargadores y casi dos mil cartuchos de los calibres 7.62 y 5.56.

Diez chalecos tácticos listos para ponerse. Veintiuna pastillas con características similares al fentanilo, pequeñas, suficientes para seguir alimentando otra forma de violencia.

Afuera esperaban los vehículos: tres automóviles —uno con reporte de robo— y una motocicleta.

No eran accesorios, sino parte del mismo engranaje, la movilidad de un arsenal que no estaba ahí por casualidad.

Seis civiles fueron detenidos y tres agresores reducidos. Los números cerraron el informe, pero no la imagen. Lo que quedó fue la casa vacía y el rastro de lo que pudo haber salido de ahí.

En San Pedro, la calma volvió cuando las armas se fueron. Pero el hallazgo dejó una certeza incómoda: en Navolato, la guerra no siempre se anuncia. A veces vive bajo un techo común, esperando.

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