Culiacán, Sin.-No hubo persecución ni disparos. Tampoco detenidos. Solo el rastro silencioso de dos vehículos robados que, en distintos puntos de Culiacán y Navolato, volvieron a aparecer durante recorridos de vigilancia.
El primero fue localizado en Dautillos, Navolato. Una vagoneta Hyundai azul estaba detenida, fuera de lugar. Al revisar sus datos, los agentes confirmaron lo que ya se sospechaba: la unidad tenía reporte de robo. Nadie la reclamó en ese momento. Nadie estaba cerca.
Horas después, al sur de Culiacán, en el sector Santa Fe, otro vehículo fue asegurado. Se trataba de un Hyundai Sonata gris. La historia se repitió: número de serie, base de datos y un reporte de robo vigente.
Ambas unidades quedaron bajo resguardo de la Fiscalía General del Estado, donde ahora forman parte de una investigación que busca reconstruir su trayecto: de dónde salieron, quién las tomó y por qué terminaron abandonadas.
En una ciudad donde los robos de vehículos suelen ser el primer eslabón de delitos mayores, cada unidad recuperada es una pieza que vuelve a encajar —aunque sea parcialmente— en un rompecabezas más grande.