Ciudad de México.- La madrugada de este martes se desplegó un paisaje de humo y caos en varias carreteras y ciudades del país. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha dejado huellas visibles: autos quemados, vías bloqueadas y un país que observa con temor la reacción de las células criminales.
A las primeras luces, en Nuevo León, un vehículo ardía sobre la carretera a Saltillo, a pocos metros del cruce con San Pedro. Bomberos y policías se abrieron paso entre el tráfico detenido y el olor a caucho quemado, mientras el humo gris subía al cielo matinal.
Automovilistas grababan con sus teléfonos y otros se alejaban, conscientes de que la violencia aún estaba viva.
En Tarímbaro, Michoacán, un ataque más directo sorprendió a la población: hombres armados irrumpieron en las instalaciones de un banco, disparando ráfagas contra la fachada y las puertas.
Nadie resultó herido, pero la audacia del ataque dejó claro que el CJNG mantiene operativos activos capaces de alterar la rutina diaria.
El epicentro, Jalisco, mostró una vez más su vulnerabilidad. En El Aguacate, Guadalajara, vecinos despertaron con el olor a humo de vehículos incendiados; en Villas de Andalucía, Juanacatlán, un autobús quedó reducido a cenizas. Y en Jardines del Prado, Tonalá, los actos vandálicos continuaron en plena madrugada. Las sirenas de los bomberos y las patrullas policiales rompían el silencio de la ciudad, intentando contener el caos.
La autopista Lagos de Moreno – Zapotlanejo se convirtió en un escenario de desorden a las 04:53 hrs, con tres bloqueos que detuvieron camiones de carga y automovilistas. La Guardia Nacional y la policía estatal llegaron a despejar los puntos críticos, mientras el tránsito se reanudaba lentamente.
A las 08:47 hrs, otro incendio interrumpió la circulación sobre la misma autopista, antes de la caseta de Jalostotitlán en dirección a Guadalajara. Varios vehículos permanecieron consumidos por el fuego hasta que los bomberos lograron controlar la situación, dejando un rastro de humo y metal retorcido.
En Chilpancingo, Guerrero, un bloqueo de padres y alumnos en la carretera federal México–Acapulco mostró que no todos los cierres eran por violencia criminal; sin embargo, la coincidencia con los ataques de grupos armados subrayó la tensión que atraviesa el país.
El Gabinete de Seguridad federal confirmó que la mayoría de los bloqueos ya fueron despejados, pero advirtió que varios puntos estratégicos permanecen bajo vigilancia constante. Los tres niveles de gobierno trabajan coordinadamente para restablecer la normalidad, proteger a la ciudadanía y evitar nuevos incidentes.
El secretario general de Gobierno informó la llegada de 2 mil efectivos del Ejército mexicano, ya desplegados en distintas zonas del estado para reforzar la seguridad y contener nuevos incidentes.
Pese a los hechos, el servicio de transporte público opera con normalidad. Se reporta operación al 100% de las rutas convencionales, y el Mercado de Abastos ya trabaja con regularidad, mostrando la resiliencia de la vida cotidiana frente a la violencia.
Este martes, la rutina se mezcla con la incertidumbre. Automovilistas, trabajadores y comerciantes conviven con la memoria reciente de los incendios y balazos.
México observa, con cautela, cómo un CJNG que ha perdido a su líder sigue demostrando capacidad para imponer miedo y desorden, recordando que, incluso sin “El Mencho”, la violencia organizada sigue viva y latente.
Redacción LaPared