Cinco operativos en 96 horas: la ofensiva de Marina y Fuerzas Especiales contra Los Mayos al sur de Culiacán

Culiacán, Sin.- El sur de Culiacán amaneció en alerta desde el lunes 16 de marzo. Tres helicópteros rondaban como cuervos metálicos, dejando escuchar su zumbido bajo, firme, recordando que la Marina y las Fuerzas Especiales de Harfuch estaban moviendo ficha.

No fueron golpes aislados: cinco operativos en cuatro días, más dos movimientos menores que pasaron casi de bajo perfil, dejaron la tierra revuelta, los caminos vacíos y a la gente con la mirada fija en el horizonte.

El lunes, a mediodía, en Las Milpas, El Salado, los marinos detuvieron a dos tipos. Les aseguraron dos rifles, cartuchos, droga y una camioneta. Nadie salió herido, pero la zona quedó temblando bajo la presencia de la autoridad.

Al día siguiente, en El Tule, a 24 kilómetros de Culiacán, desmantelaron un narcolaboratorio. Más de 800 kilos de metanfetamina terminaron en manos de la Marina. A la tarde, otro operativo en Costa Rica, 34 kilómetros al sur, pasó casi desapercibido; hasta ahora no hay reporte oficial.

El jueves, antes del amanecer, en El Tule, El Salado, cayeron Mónica Zambada, hija de “El Mayo”, y su esposo. Los soltaron unas horas después, y entre la gente empezó a correr el rumor: “ya ves, aquí no se juega con nadie, pero tampoco con todo”.

Pocas horas después, en Valle Escondido, Quila, a 20 kilómetros del Álamo, se desató la acción más dura. Un grupo armado abrió fuego contra los marinos. El intercambio fue rápido y letal: 11 de Los Mayos quedaron muertos. Detuvieron a Omar Oswaldo Torres Cabada, alias “El Tronco”, también conocido como “El Patas”. En el terreno quedaron 13 armas largas, 10 camionetas, droga y equipo táctico.

En paralelo, hubo operativos en La Laguna Colorada y Las Milpas, reforzando la presión. No se reportan detenidos adicionales hasta ahora, pero la zona quedó marcada: polvo, tierra removida y calles casi vacías.

El sur de Culiacán ahora sabe que la guerra no perdona. El “Tronco” está tras las rejas, los demás corren y los helicópteros vigilan como sombras. Cada bala, cada vehículo asegurado, cada kilo de droga incautado, es un mensaje: aquí se juega a vida o muerte, y el miedo anda a la vuelta de cada cerro y cada brecha.

Redacción/LaPared

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