Valle Escondido,Sin.- El sol apenas empezaba a iluminar las calles polvorientas de Valle Escondido, sindicatura de Quilá, Culiacán, cuando el rugido de helicópteros y el retumbar de camionetas blindadas quebró la calma del ejido. Desde temprano, los vecinos escucharon detonaciones y vieron cómo los elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Ejército y Marina se desplegaban de manera agresiva, rodeando casas y asegurando vehículos.
Frente a las viviendas intervenidas, la comunidad se congregó entre polvo y humo. Los gritos de los pobladores retumbaban por las calles: “¿Quién dio la orden de matarlos?” Entre la indignación y el miedo, trascendió que entre los abatidos podría encontrarse un menor de 16 años, un dato que aún no ha sido confirmado oficialmente, pero que agravó la tensión y el reclamo de justicia.
Las escenas eran visualmente impactantes: manchas de sangre en los pórticos, ropa tirada en patios y objetos revueltos en el interior de los domicilios, mientras los vecinos filmaban y documentaban con sus teléfonos cada movimiento de los federales. Algunos vehículos quedaron asegurados, incrementando el enojo de la comunidad que reclamaba no solo información sobre los 11 muertos, sino también explicaciones por la desaparición de dinero y objetos de valor.
Desde la cancha de la secundaria local, donde aterrizó un helicóptero, hasta el sector poniente del ejido, los federales se movían con rapidez, generando un ambiente de enfrentamiento constante. Vecinos, hombres y mujeres, permanecían en los portones, observando y registrando todo, mientras el polvo, los gritos y la incertidumbre envolvían el lugar en una sensación de miedo y rabia que parecía no tener fin.
Valle Escondido amaneció transformado: calles polvorientas llenas de preguntas, casas resguardadas, vehículos asegurados y la angustia de los familiares que buscan conocer la identidad de los 11 abatidos. Entre los murmullos, las cámaras de los celulares y los gritos de los vecinos, la pregunta central flotaba en el aire: ¿quién dio la orden de matarlos?. La Fiscalía General de la República se espera para iniciar las diligencias, mientras el ejido sigue atrapado entre la incertidumbre, la pérdida y la exigencia de justicia.
Redacción/LaPared