Chicago, Illinois / México.- Un gran jurado federal en Chicago presentó una acusación criminal contra Jesús Omar Ibarra Félix, conocido como “El Chuta”, presunto alto mando armado del Cártel de Sinaloa, señalado por la justicia estadounidense de participar en una red de narcotráfico, tráfico de armas y apoyo material a una organización terrorista extranjera.
La fiscalía advierte que los cargos podrían derivar en cadena perpetua si el acusado es capturado, extraditado y condenado. Tras la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, la estructura del Cártel de Sinaloa se fragmentó en varias facciones, entre ellas la de “Los Chapitos”, integrada por Archivaldo Iván, Jesús Alfredo, Ovidio y Joaquín Guzmán López.
Esta célula tomó control de las operaciones de producción y tráfico de drogas sintéticas, consolidando rutas estratégicas hacia Estados Unidos. Según la acusación, El Chuta operó inicialmente bajo esta línea de mando, liderando un grupo armado conocido como Las Fuerzas Especiales de Chuta (FECH). FECH habría funcionado como brazo paramilitar del cartel, participando en enfrentamientos armados, protección de cargamentos y escolta de líderes, asegurando rutas en municipios del noroeste de Sinaloa, especialmente en Ahome, Los Mochis y áreas rurales cercanas.
La fiscalía señala que El Chuta también fue “jefe de plaza”, supervisando directamente la producción, almacenamiento y tráfico de drogas, así como la protección de laboratorios clandestinos y rutas de contrabando. Entre 2016 y 2026, según la acusación, suministró ametralladoras y armas automáticas a las células armadas y conspiró para importar metanfetamina y fentanilo hacia territorio estadounidense.
Durante la guerra interna del Cártel de Sinaloa entre Los Chapitos y la facción de El Mayo/Zambada, fuentes de seguridad señalan que El Chuta cambió de bando y se alineó con Fausto Isidro Meza Flores, conocido como El Chapo Isidro, convirtiéndose en su aliado estratégico.
Esta alianza explica que ambos aparezcan como coacusados en la acusación federal, ya que actualmente operan de manera conjunta y coordinada en Sinaloa. El Chapo Isidro dirige su propio grupo, conocido como Cártel de Guasave o Los Mazatlecos, y su alianza con El Chuta le permite fortalecer su presencia territorial y logística en municipios clave como Guasave, Mazatlán y Ahome, aprovechando la disputa entre las facciones tradicionales para expandir su influencia.
La acusación también incluye el cargo de apoyo material a una organización terrorista extranjera, derivado de la designación del Cártel de Sinaloa y su facción de Los Chapitos como grupo terrorista por parte del gobierno estadounidense en 2025, debido a su papel en la distribución de drogas sintéticas que han generado una crisis de salud pública en Estados Unidos.
A la fecha, El Chuta permanece prófugo, con orden de arresto federal activa. Las autoridades estadounidenses han confirmado que intensificarán la búsqueda para su captura y eventual extradición, mientras las facciones del Cártel de Sinaloa continúan disputando territorio y rutas estratégicas en el noroeste de México. La presentación de cargos contra Jesús Omar Ibarra Félix evidencia la estrategia de Estados Unidos de atacar las estructuras de poder del Cártel de Sinaloa y su facción de Los Chapitos, particularmente aquellas involucradas en la producción y tráfico de fentanilo, metanfetamina y violencia armada, en un escenario donde actores como El Chapo Isidro y su aliado El Chuta se han convertido en piezas clave de esta guerra interna.
Redacción/LaPared