Aguililla, Michoacán.- La tierra que vio nacer a El Mencho amaneció hecha un infierno. Carreteras bloqueadas, autos calcinados y el humo de la gasolina mezclado con el miedo de la gente flotando sobre la comunidad.
Así reaccionó el CJNG tras la caída de su líder: más de 50 vehículos incendiados, camionetas, coches y hasta unidades de transporte comunitario convertidos en barreras de fuego.
Desde la madrugada, el pueblo se movía entre el terror y la incredulidad. Vecinos encerrados en sus casas, negocios cerrados y calles vacías. Se escuchaban explosiones y disparos que retumbaban entre las montañas.
Nadie sabía exactamente dónde aparecían los sicarios, solo que andaban por todos lados, dejando un rastro de fuego y miedo.
Al filo del mediodía, más de 200 elementos de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano entraron a la zona con vehículos blindados y artillados. Su misión: abrir las carreteras, retirar los carros calcinados y devolver la movilidad a la región.
Pero la sensación de peligro seguía ahí, pegada a cada esquina, porque la violencia no se apaga con camiones blindados ni con patrullas pasando a toda velocidad.
Los vecinos contaban a medias, con voz baja, que los bloqueos eran perfectos: “Prendieron todo, nos dejaron atrapados”, decía uno mientras observaba cómo los soldados levantaban los restos de lo que minutos antes eran autos familiares, camiones de carga y hasta un par de taxis comunitarios. La tierra caliente de Aguililla volvió a recordarle a todos que ahí, cuando se cae un líder, el caos se multiplica.
El CJNG reaccionó con furia, y las autoridades intentan poner orden. La escena es brutal: humo que cubre la carretera, vidrios rotos, metal retorcido y el silencio incómodo de quienes saben que cualquier movimiento en falso podría costarles caro.
No es cine, es la pura realidad de un pueblo que lleva años en medio de la guerra del narco.
Y mientras los soldados y la Guardia Nacional trabajaban para despejar la ruta y calmar los ánimos, la pregunta flotaba en el aire: ¿cuánto tardará Aguililla en volver a respirar tranquila? Porque cuando se cae un capo como “El Mencho”, no se cae solo él; se cae la calma de toda la región.
Redacción LaPared