¿Va el PRI por los narcopolíticos?

Sin filtros nada evita que el narco se infiltre en las campañas

Redacción/Especial LA PARED

En el proceso electoral del 2013 la atención se fijó en una joven que, quién sabe por qué, quiso primero ser alcaldesa de su municipio y más tarde ante su escasa edad prefirió ser diputada, y para eso habló con todas las fuerzas políticas a su alcance en Cosalá. Era Lucero Guadalupe Sánchez López.

Desde muy temprano en la campaña, diversas fichas de inteligencia le advirtieron no solo al gobierno de Mario López Valdez sino también a los dirigentes de los partidos políticos que abrazaron su candidatura, Acción Nacional, de la Revolución Democrática y al Partido Sinaloense los supuestos nexos de la entonces candidata con Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.

Era entonces un rumor o secreto a voces, nada que se pueda documentar más allá de la vox populi. La cosa quedó ahí, y ahora ya sabemos las consecuencias de todo ello, incluyendo la disolución del Comité del PAN, el truene de la alianza con el PAS, y el proceso de desafuero que enfrenta la hoy diputada.

Hechos ligados

Pero en aquel tiempo nadie reparó en un municipio como Sinaloa, en donde el narco convive con el gobierno en una especie de simbiosis, al grado que la situación se normaliza, lo que pasa en muchos municipios serranos, en donde los narcos hablan con los alcaldes para señalarles que “todo está bien”.

Tomemos por caso el ejemplo del extinto Saúl Rubio Ayala, a quien se le acusó de ser amigo de Miguel Ángel Beltrán Luego, El Ceja Güera. Siendo diputado del PAN fue ejecutado en mayo de 2005. Sus relaciones de ‘amiguismo’ quedaron en el aire, y su crimen impune.

Tampoco ya no se recuerda la elección de terror de 2013, cuando Esteban López, primo del gobernador Mario López Valdez, dejó a un lado la campaña por amenazas. Además, uno de sus coordinadores de campaña, Eleazar Armenta Acuña, fue encontrado asesinado frente al cementerio de la comunidad de El Gatal.

La coalición PAN-PRD-PT “Unidos Ganas Tú” denunció las amenazas de células del crimen organizado, pero el gobierno estatal poco hizo. Saúl Rubio Valenzuela, hijo del finado Rubio Ayala, dejaba la alcaldía y buscaba una diputación. También optó por declinar de facto.

En el ambiente se decía que el grupo criminal del Chapo Isidro operó para favorecer al PRI. Eso lo decían en corto los panistas y perredistas, pero no se quisieron meter en honduras. En el proceso en donde la oposición se retiró, que no acreditó a ningún representante de casilla por miedo, Aarón Verduzco Lugo ganó de calle. Nadie se atrevió a no legitimar ese triunfo a pesar de las intimidaciones del narco, y él no fue para criticar el asunto. Calló.

De inmediato puso a su delfín, María Beatriz León Rubio, primero en su equipo de transición y más tarde como la tesorera municipal. Según su currículum, es ganadera y está afiliada al PRI desde 1995.

Lo poco que se sabe de ella es que Aarón Verduzco se empeñó en sacar adelante su candidatura, y no se cansaba de pregonar en el Ayuntamiento de Sinaloa de Leyva que los demás se “iban a chingar”, pues ella era la elegida.

Aunque el dirigente del PRI nacional Manlio Fabio Beltrones declaró en enero pasado que el partido procurará tener mejores procesos de selección “para evitar este tipo de eventos vergonzosos”. Lo decía por la diputada Lucero Sánchez.

En abril pasado, comentó de nuevo ante el tema de la narcopolítica:

“Con los mecanismos establecidos, nuestros candidatos se comprometen a conducirse con ética y a someterse al escrutinio público. No podemos prejuzgar la conducta de nuestros candidatos (más de mil), pero sí estar atentos a cualquier denuncia fundada y, en su caso, proceder en consecuencia, como un partido político responsable que está a favor de la legalidad”.

¿De qué filtros habla don Beltrones? ¿Qué mecanismos? ¿De verdad el PRI o el resto de los partidos revisaron el pasado de sus candidatos, sus amistades y compadres?

En una rápida revisión a las convocatorias, no se observa ningún filtro que evite que el narcotráfico se infiltre, pues a la actual candidata priista de Sinaloa municipio se le vincula con el grupo criminal regional que controla la zona.

En ese mismo 2013, LA PARED publicó de las relaciones sospechosas de Bonifacio Bustamente, entonces candidato a alcalde de Escuinapa, en relación a que uno de sus camiones donde exporta mangos a Estados Unidos, la PGR encontró tres kilogramos de droga.

Claro, el chofer se echó la culpa y fue a prisión. Claro, la PGR desvinculó a la empresa del hoy alcalde porque era arrendado. Y hoy, ese mismo hombre impuso a su candidato y logró romper la “unidad” del PRI.

¿De qué filtró habla Beltrones?

*De la versión impresa de LA PARED que circula esta quincena.

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