Culiacán, Sin.- El sol de esta tarde parecía anunciar un pequeño respiro para Sergio Torres Félix. Tras varias semanas de incertidumbre y temor, el diputado local de Movimiento Ciudadano finalmente dejó las paredes del hospital que lo mantuvieron bajo cuidado intensivo después del atentado a balazos que sufrió en el corazón de la ciudad a finales de enero.
Esta mañana, las autoridades ya habían señalado que su recuperación estaba en marcha y que la alta médica sería cuestión de días.
Sin embargo, la evolución más rápida de lo esperado permitió que el legislador pudiera regresar a casa esta misma tarde, acompañado de su familia y bajo estricta supervisión médica.
El atentado no solo fue un golpe a su seguridad, sino un desafío para su vida. Torres Félix recibió impactos que comprometieron su cabeza y una de sus manos, requiriendo intervenciones quirúrgicas delicadas y un proceso de rehabilitación intensivo.
Durante las primeras semanas, cada avance parecía minúsculo, pero constante, y cada día que pasaba reafirmaba la fortaleza de un hombre acostumbrado a la política, pero ahora enfrentando la vulnerabilidad de la salud.
El episodio, ocurrido cuando se desplazaba junto a la diputada Elizabeth Montoya Ojeda, desató una rápida movilización de corporaciones de seguridad y un clima de tensión en la capital sinaloense.
Mientras Torres Félix luchaba por recuperarse, la ciudad también parecía contener la respiración. Montoya, que también resultó herida, ha seguido un proceso de recuperación propio, incluyendo cirugías reconstructivas, recordando que aquel día marcó a más de uno con cicatrices que no son solo físicas.
Hoy, al abandonar el hospital, Torres Félix no solo dejaba atrás los cuidados intensivos, sino también la incertidumbre de los días pasados. Ahora continuará su recuperación desde casa, con terapias físicas y neurológicas, rodeado de familiares y colaboradores que han seguido paso a paso su evolución.
El regreso representa un símbolo de resistencia, pero también un recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes ejercen la política en contextos de violencia.
Mientras la ciudad sigue con sus rutinas, para Sergio Torres Félix comienza un capítulo distinto: volver a la vida cotidiana, retomar lentamente sus actividades, y reconstruir día a día aquello que las balas quisieron arrebatarle. Una crónica de supervivencia, resiliencia y la espera silenciosa que convirtió semanas de hospital en un preludio para regresar a casa.