Redacción
El viernes de la semana pasada diversas colectivas de mujeres feministas tomaron la sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), para convertirla en refugio de víctimas de la violencia
La fachada de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), donde despachaba Rosario Piedra, está graffiteada, en la entrada hay una barricada de escritorios volteados y de los balcones cuelgan lonas con rostros de víctimas.
““Ya no es Derechos Humanos, ya es nuestra propiedad, no la vamos a entregar, es un okupa para las víctimas. Aquí van a vivir madres de víctimas que tienen niños huérfanos y que no tienen a dónde ir, y que el Gobierno de la Ciudad de México y Gobierno federal le hagan como se les dé la gana; si hablaban de indemnizaciones, pues ya está, ya nos cobramos”, agrega dice entre enojada y orgullosa Yesenia Zamudio, cuya hija fue víctima de feminicidio en 2016.
Las feministas que desde el viernes se apoderaron de las instalaciones convirtieron el lugar en un refugio al que han ido llegando más mujeres violentadas.
El jueves, Marcela Alemán, madre de una niña agredida sexualmente en 2017 en un colegio de San Luis Potosí, y Silvia Castillo, madre de Alan, un joven asesinado en la misma entidad en 2019, decidieron manifestarse en el edificio. Fue entonces que la toma comenzó.
A la protesta se unieron colectivos feministas como el Frente Nacional #NiUnaMenos y Aequus: Promoción y Defensa de Derechos Humanos, que han realizado algunas pintas y quemado parte del mobiliario del edificio.
Este domingo, los colectivos también decidieron instalar un mercado de venta y trueque de productos para apoyar la manifestación.
Ante esto, el jueves la CNDH llamó a que todas las autoridades involucradas en la atención de los casos de Marcela y Silvia actúen de manera inmediata y busquen resolver cada posible violación a sus derechos y los de sus familias.
En otro comunicado emitido este sábado, la CNDH llamó al diálogo y a la construcción de soluciones.
El organismo encabezado por Rosario Piedra Ibarra detalló que entre las demandas que ambos colectivos plantearon a la CNDH están:
- Servicios médicos y acceso a medicamentos.
- Entrega de despensas.
- Programa de empleo.
- Subsidio para la Alerta de Violencia de Género a siete estados.
- El retiro de la campaña Cuenta hasta 10.
- Fin al discurso de descalificación al movimiento feminista.
- Una recomendación general contra la violencia feminicida.
Este domingo los colectivo extendieron una manta para anunciar que ahora ese inmueble será la “Casa de Refugio Ni Una Menos México”.
Con una escalera y martillo en mano, las inconformes retiraron el nombre de la CNDH en las oficinas de la calle República de Cuba número 60, al mismo tiempo que anunciaron que en ese inmueble se dará atención jurídica y psicológica a mujeres víctimas de distintos delitos.
Con información de Expansión, E-consulta y El Universal.