Culiacán, Sin.- La tarde del lunes 27 de febrero de 2017, mientras las células de Los Chapitos y Los Dámaso dejaban asolada la capital del estado, el ex comandante Reynaldo Zamora Gaxiola, quien fuera brazo fuerte de “Chuy Toño” en la Policía Ministerial, fue privado de la libertad cuando circulaba en una panel por el sector Barrancos.
Desde que libró la orden de aprehensión en su contra, que lo obligó en 2004 a salir de la Policía Ministerial, Zamora Gaxiola se había dedicado a trabajar en una empresa de seguridad en Sinaloa. Ahí permanecía en el bajo perfil, hasta que un grupo de hombres armados se lo llevó aquella tarde.
Para detener la marcha del vehículo en el que circulaba sobre el bulevar Benjamín Hill, los sicarios dispararon a la carrocería y cristales.

Fuentes de la ahora Policía de Investigación informan que sus restos son uno de los cuerpos que encontraron el pasado martes 28 de agosto en un predio arbolado cercano a la comunidad de Santa Bárbara, por el rumbo de Mojolo. Allí, la Comisión Estatal de Búsqueda y varios colectivos de familias de desaparecidos, encontraron a unos centímetros del ras del suelo, los restos de tres personas.
En el transcurso de la semana, y gracias al buen estado de la ropa talla extra grande, fue posible encontrar indicios de que una de las víctimas es el ex director de Investigaciones de la Ministerial. El material óseo encontraron, señala la fuente, es de una persona de complexión robusta que coincide con la del ex mando policiaco. Suficientes indicios que se empatan con otros para determinar preliminarmente que es el ex policía desaparecido.

Unos pantalones enormes, se estableció, eran los que llevaba Reynaldo aquella tarde, luego de salir de una reunión en la empresa de seguridad en la que trabajaba. En aquel momento, nadie supo del paradero de Zamora, hasta se llegó a decir que sus captores lo habían dejado libre y había puesto tierra de por medio.
Uno de los episodios que más se recuerdan en el gremio periodístico fue cuando en 2003, el reportero Alfredo Jiménez Mota, que entonces laboraba en el periódico El Debate, publicó una nota que involucraba a su hijo en un accidente. Zamora Gaxiola, entonces temido por sus presuntos nexos con el crimen, fue al periódico a intimidar al reportero.
En cambio, él mismo salió por la puerta chica de la Ministerial cuando se desató el escándalo de que los jefes de la corporación, incluyendo a Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, estaban en la nómina del narco. Una docena de jefes fueron investigados por la Procuraduría General de la República, que obtuvo una serie de órdenes de aprehensión que fueron combatidas en los tribunales.
