Diálogo Deportivo
La historia de Maximino León, de paso por los Tomateros de Culiacán
Francisco de Asís Solís R.
Maximino León cumple ya 46 años al servicio de Los Naranjeros de Hermosillo, desde que lo contrató el inolvidable Arcadio Valenzuela.
Él recuerda con agrado su paso en calidad de prestado de Naranjeros a Tomateros en la feliz temporada 1969-1970 que Los Guindas de Culiacán le ganaron el campeonato a Los Cañeros de Los Mochis, con Vinicio García al frente.
Roberto Ortiz, Saúl Mendoza, Ildelfonso Ruiz, Jhon Morris, Rudi Sandoval, Domingo Cruz, Nicolás Vázquez, Graciano Enríquez, Pedro Ramos, Clarence Jones, son algunos de los jugadores que recuerda de ese campeonato el grandioso exlanzador Maximino León. Y esa temporada fue distinguido con el trofeo de novato del año, que otorga la Liga Mexicana del Pacífico al jugador más joven y que juega mejor.
“El segundo juego le conservé el triunfo a Morris al sacar en blanco la octava y novena entrada”, comenta León.
Y narra contento una anécdota en presencia del tapatío Julio Plascencia.
“Nos fuimos al hotel seguidos de cientos de aficionados y en el restaurante ya estaba Vinicio -García- con un aficionado y luego que subí a la habitación a bañarme y cambiarme, mi paisano -el mánager- me mandó llamar y el sujeto me felicitó y me firmó un cheque por ¡cinco mil pesos! Los tomé y me fui de la mesa, antes de que se arrepintiera y jamás supe ni su nombre. Es un detalle que nunca olvidaré.”
Siguió la serie –continúa narrando–, y ganamos el campeonato y lo festejamos en la casa de don Juan Manuel Ley López que debutaba como propietario del equipo, ya que un año antes había fallecido su señor padre, creador del equipo, Juan Ley Fong.
Con el trato, prosigue, que me dieron en Culiacán tanto directiva como aficionados, la verdad ya no quería retornar a Hermosillo, pero mi contrato pertenecía a Naranjeros y no podía quedarme.
Sin embargo, con 19 años y toda la actitud de un triunfador el serio jugador retornó a Hermosillo.
Y empezó con Hermosillo, después de su debut en la Liga Mexicana de Verano con Charros de Jalisco, una de las carreras más brillantes del pitcheo mexicano que hemos visto que fructificó con su ingreso al Salón de la Fama de Béisbol en Monterrey, Nuevo León, en 1997.
Han pasado varias situaciones agradables en temporadas formidables con Naranjeros como ganar varios campeonatos e ir a Serie de Caribe y también ganar el cetro.
Hubo temporadas que ganó hasta 14 juegos y su porcentaje en carreras limpias llegó al 0.86 por ciento.
Es muy bonito, estar, en el mismo equipo que la afición te respalda, dice el longevo jugador. Ahora Maximino es couch de pitcheo, y cree que tipos como Efrén Navarro pueden sacar adelante al equipo y ganar el campeonato que ya lograron en la temporada 2012-2013.
“Es una labor interesante y productiva ser couch”, comenta.
Una carrera brillante
León jugó seis temporadas con el potente equipo de Los Bravos de Atlanta y presume con los ojos brillantes que fue compañero del máximo jonronero de todos los tiempos de las Grandes Ligas, Hank Aaron, mismo que conectó 755 cuadrangulares por 762 de Barry Bonds (no avalados por el comisionado de GL) y 714 de Baby Ruth, el italo-norteamericano.
Estuvo de 1972 a 1978 y por eso en 1976 no pudo ir a la Serie del Caribe con Naranjeros.
“Ser compañero de equipo del grandioso Hank es inolvidable, todo un tipazo que nos daba consejos a los novatos y en 1973 retornó con Cerveceros donde empezó y terminó su carrera en 1975”, menciona.
Admite que con Bravos perdió más juegos que los que ganó con 44-18 y un porcentaje de por vida en Grandes Ligas de 3.76.
“Jugar con Bravos me permite tener una jugosa pensión que aunado al sueldo con Naranjeros me da para vivir con mi esposa e hijos dignamente”, apunta.
De su hijo Max habla poco: es disciplinado y será uno de los mejores jugadores.
Sobre el homenaje a Héctor Espino dice estar contento que la Liga y los Tomateros pongan su número 21 en el centro de este impresionante parque de beisbol.
“Es el mejor bateador y jugador que ha pisado los diamantes del beisbol mexicano”, epilogó el grandioso Salón de la Fama, Maximino León.