ISSSTE, crónica de una debacle anunciada

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Breve Intervalo

 

Rafael Báez

 

Hace aproximadamente seis meses esta columna dio a conocer el desabasto existente en el sector salud, principalmente en el ISSSTE, en un párrafo escrito muy breve que decía:

“La mayoría de las familias trabajadoras mexicanas se encuentran en estado crítico, en alerta, escépticos, ya no creen en nada, los salarios no alcanzan ni siquiera para cubrir las necesidades más apremiantes como la comida, vivienda, luz, gasolina, escuela y para colmo de males el sector salud con el desabasto de medicamentos, los cuales muchas veces se tienen que comprar por cuenta propia y no hay reembolso. El medicamento faltante es el más costoso”.

Los usuarios de la Farmacia del Hospital General “Dr. Manuel Cárdenas de la Vega y del Hospital Familiar adjunto al mismo (ISSSTE), siguen confirmando lo anterior, denunciando que desde hace meses continúa el desabasto de medicamentos motivo por el cual los derechohabientes se ven obligados a comprar lo prescrito por su médico, ya que la única justificación que se les da es que “tienen que esperar a que llegue la medicina”, pero los más amolados son pacientes con enfermedades crónico degenerativas, ya que no pueden pasar demasiado tiempo sin medicarse. Las personas de la tercera edad cómovan a comprar un medicamento tan caro sí ganan unas pensiones que da vergüenza.

El Sector Salud no solo es importante sino de los sectores más prioritarios del país, sin embargo, José Reyes Baeza Terrazas, director general del ISSSTE, ha hecho declaraciones públicas “que la disminución de medicamentos son responsabilidad de las delegaciones estatales”. El funcionario en mención “prácticamente se lava las manos al decir que no es su problema”. Las excusas le sobran; tiene un buen repertorio para ello, también dijo que “hay ocasiones en que alguna entidad puede existir una disminución del abasto, no por falta de abasto general, sino por trámites administrativos desarrollados a destiempo dentro de la propia institución”.

También que “si una delegación no solicita a tiempo determinado número de sales que están en el cuadro básico y que se tienen en almacén, no van a llegar, pero no es un problema de desabasto sino de cuestiones administrativas y logísticas”. Más claro no se puede, así de sencillo, el funcionario federal dice que prácticamente no es su bronca.

Pobre gente que viene de todas partes del estado a una consulta con un especialista y que a veces les digan que se les cambia la cita para otra fecha debido a que el médico en mención no asistió, gente que se viene solo con el pasaje desde la sierra o del municipio más lejano de Culiacán con un acompañante mínimo o que si logran conseguir que los atiendan pasan varias horas esperando, sin tener dinero para poder comer, “aguantando vara” porque no les queda de otra.

En URGENCIAS está peor, el servicio es pésimo, inhumano, se tiene que esperar varias horas para ser atendidos y para acabarla de amolar hay faltante de mucho medicamento también con la excusa de que simple y sencillamente no hay entre estas las medicinas que son caras, entre ellas las controladas.

También se ha detectado otra situación en consultorios, casos reales; como los derechohabientes que se quejan de la  falta de material para revisar niveles de glucosa, situación que debe ser atendida en cada consulta antes de pasar con el médico familiar pero personal (enfermeras) niegan el servicio admitiendo que no cuentan con el equipo para realizarlo siendo que cada consultorio cuenta con material (glucómetro, tiras reactivas y lancetas). De realizarse esta prueba se podría detectar mayor número de casos de pacientes con niveles de glucosa previniendo a largo plazo diagnósticos de diabetes. Muchos de estos pacientes no llevan un control fuera de ISSSTE de tal manera que de no diagnosticarse ahí desconocen si corren con algún riesgo.

Hace falta más control de parte de las autoridades que pudieran desconocer esto último, no se verifica que el personal asignado para ello haga su trabajo de manera adecuada, ni se supervisa la atención que se le da a cada paciente, muchas veces el trato es inhumano, malo y grosero a los derechohabientes que en más de una ocasión se van inconformes, humillados, con la estima por los suelos, pero no se atreven a levantan una queja ante dicha situación por temor a represalias. Ojalá este artículo concientice tanto a médicos, enfermeras, personal administrativo, directivos y que hagan su trabajo con dignidad a favor de los derechohabientes porque es por ellos por quienes trabajan.

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