Ciudad de México.– El mapa del narcotráfico en Sinaloa no se dibuja solo en la sierra o en las calles de Culiacán; se traza en los puertos de la India, en empresas de logística en Guatemala y en discretas farmacias de Jalisco. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos ha lanzado un zarpazo financiero al corazón del Cártel de Sinaloa, sancionando a una red de 23 piezas clave que alimentan la maquinaria de los opioides sintéticos.
La ruta de la muerte: El cordón umbilical con Asia
La investigación de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) desnudó una ruta que parece salida de un manual de espionaje industrial. Empresas indias, bajo los nombres de Sutaria y SR Chemicals, han sido señaladas como las “canteras” de la crisis del fentanilo.
Desde el otro lado del mundo, enviaban precursores químicos como la N-Boc-4-piperidona, camuflándolos bajo etiquetas de “productos seguros”. Esta materia prima cruzaba océanos hasta llegar a las manos de los “cocineros” locales, transformándose en el veneno que hoy es la prioridad número uno de seguridad para la administración de Scott Bessent.
Los rostros del “negocio”: Los Chapitos y El Mayo
El golpe no hace distinciones en la guerra interna que vive la organización. La sanción alcanza por igual a las facciones en disputa:
• El frente de “Los Chapitos”: El Tesoro puso la mira en Karina Guadalupe Carrillo Torres, identificada como una operadora logística de alto nivel. Carrillo, junto a su esposo Regulo Acosta Hernández —capturados apenas en marzo de 2026—, utilizaban empresas fachada como Desarrollos Cartok y Comercializadora Grupo Carhern para blanquear el rastro del tráfico de cocaína y fentanilo.
El bastión de “Los Mayos”: La designación de Ramiro Baltazar Félix Heras confirma que la estructura de Ismael “El Mayo” Zambada sigue siendo un objetivo prioritario.
A Félix Heras se le vincula directamente con el envío masivo de metanfetaminas y opioides que inundan el mercado estadounidense.
“No daremos tregua a ninguna etapa de la cadena de suministro”, advirtió el secretario del Tesoro.
Logística y “Cuello Blanco”: De la farmacia al puerto
La crónica de esta red global incluye personajes que operaban bajo el radar de la respetabilidad. En Guadalajara, el químico Alejandro Reynoso Jiménez utilizaba su farmacia, Botánica 2000, para fabricar pastillas adulteradas. En el Bajío y Jalisco, empresarios como María Viridiana Rugerio y José de Jesús Ramírez aceitaban los engranajes de importación para que los químicos indios llegaran sin contratiempos a territorio sinaloense.
Engranajes de una maquinaria global: Del proveedor al mando operativo
La red de complicidades se extiende como un pulpo cuyas extremidades alcanzan puntos estratégicos fuera de las zonas de conflicto, operando bajo una lógica de mercado transnacional. En la base de esta pirámide química, los proveedores indios Sutaria y Modi garantizaban desde el otro lado del mundo el flujo constante de precursores, mientras que en Centroamérica, Jaime Barrientos fungía como el puente logístico indispensable desde Guatemala para asegurar el arribo de la mercancía a puertos mexicanos.
Ya en territorio nacional, la estructura se consolidaba con la intermediación estratégica de Karina Carrillo, pieza de confianza en el esquema de “Los Chapitos”, y la capacidad operativa de Baltazar Félix, mando de alto nivel en la facción de “Los Mayos”.
Juntos, cerraban un círculo criminal de “cuello blanco” y operatividad de campo que transformaba cargamentos asiáticos en el veneno que hoy mantiene bajo asedio la frontera norte.
Por Cynthia Valdez/LaPared