Brutal impacto en el Malecón Viejo: Conductor muere al estrellar su Omoda GT contra una palmera en Culiacán

Culiacán, Sin.- El estruendo del metal retorcido rompió el silencio de la madrugada en el corazón de la ciudad. Sobre el bulevar Niños Héroes, el conocido y siempre transitado Malecón Viejo, la fatalidad aguardaba en una de sus banquetas. Un hombre perdió el control de su destino en fracciones de segundo, estrellándose de frente contra la muerte.

La víctima de este lamentable suceso fue identificada por sus propios familiares, quienes con el corazón destrozado llegaron al lugar para reconocer el cuerpo de Javier Eduardo, de apenas 33 años de edad y quien tenía su hogar en el fraccionamiento Pradera Dorada, un rumbo al que ya no pudo regresar.

El reloj marcaba las primeras horas de este domingo 19 de julio cuando el joven recorría el asfalto de oriente a poniente. Viajaba a bordo de un moderno vehículo sedán Omoda GT de modelo reciente, una máquina potente que, por razones que los peritos aún intentan descifrar, dejó de responder a sus manos. Fue justo entre las avenidas Juan Carrasco y Domingo Rubí donde el vehículo perdió la línea recta. En un pestañeo, y sin que mediara ningún otro auto en la escena, el coche saltó hacia la banqueta y detuvo su loca carrera de la forma más violenta posible: un impacto seco, brutal y definitivo contra una palmera.

La fuerza del choque fue tal que el frente del automóvil quedó completamente colapsado, reduciendo el espacio de la cabina a una trampa mortal y provocándole heridas que le arrebataron el aliento de forma casi instantánea.

Minutos después, la escena se llenó de luces azules y rojas. Elementos de Tránsito Municipal cercaron el área con la clásica cinta amarilla para resguardar el lugar de la tragedia, mientras los peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE) comenzaban a fijar las evidencias bajo la luz de sus linternas, buscando alguna huella de frenado que nunca apareció.

La parte más dura de la jornada quedó en manos del cuerpo de Bomberos Culiacán. Con herramientas hidráulicas y la precisión que los caracteriza, los tragahumo trabajaron minuciosamente entre los fierros retorcidos para liberar el cuerpo atrapado del conductor.

Finalmente, mientras una grúa arrastraba el vehículo destrozado hacia una pensión como mudo testigo de la velocidad, el personal del Servicio Médico Forense (Semefo) levantaba el cuerpo para trasladarlo a sus instalaciones.

Culiacán despertaba así, con una cruz más en sus calles y una familia sumida en el luto.

Redacción/LaPared

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