Breve Intervalo
Rafael Báez
Domingo 3 de abril, los partidos políticos empezaron con el redoble de tambores de guerra para las campañas electorales que tendrán una duración de dos meses entre los 8 candidatos al Gobierno del Estado de Sinaloa, pero también en la misma situación los candidatos a las 18 presidencias municipales y las 24 diputaciones locales.
Por supuesto que esto no es nada nuevo ni se está descubriendo el hilo negro. Esta es la verdadera cara de la política mexicana. 2010 no va a ser nada a comparación con lo que se avecina.
La estrategia de los partidos va a ser el mismo escenario; “la guerra sucia”. Probablemente la mayoría de los candidatos a la gubernatura firmen un “pacto de respeto” pero no va a pasar de ahí.
Esta campaña se va a distinguir por la suciedad que se va a exhibir no en el discurso, sino en la basura que estará circulando de manera anónima en las redes sociales, volantes, panfletos, videos y en todo lo que sea necesario para tratar de lograr el objetivo deseado; el desprestigio.
Sin olvidar lo más sucio; la recopilación de expedientes personales conteniendo información vulnerable de cada candidato, probablemente algunas partes verídicas, comprometedoras, muy personalizada, en otras, citando presuntos nexos con el narcotráfico, como ya sucedió en la pasada precampaña.
¿Pero contra quienes se van a enfocar más?, por supuesto, Quirino Ordaz Coppel (PRI), Héctor Melesio Cuén Ojeda (PAS), Martín Heredia Lizárraga (PAN) y Francisco Frías Castro (independiente).
En este artículo no se está tratando de quién va a ganar la elección, sino de las campañas sucias que se van a emprender.
Haga memoria de anteriores elecciones y analice cuáles han sido los resultados. Cada partido va a tener su propio grupo de inteligencia y contrainteligencia, sus cuarteles de seguridad para planeo y realización de acciones “para actuar en lo obscurito”, como siempre, dirigidos por personajes que son expertos en este tipo de artimañas; van a estar presentes en cada evento de los contrarios con el objetivo de grabar sus discursos, saber la asistencia, el comportamiento de los ciudadanos y todo lo que sea necesario con un solo objetivo; analizar las vulnerabilidades de sus adversarios y sacarles el mayor provecho posible, así de sencillo.
Ya se mencionó; será una elección inédita y posiblemente también donde los órganos electorales como el Instituto Electoral Estatal de Sinaloa (IEES) y el Tribunal Estatal Electoral tendrán un enorme trabajo en cuanto a denuncias, quejas y demandas se refiera, posiblemente superen en un alto número, las presentadas en elecciones locales anteriores, porque se está hablando de 8 candidatos a la gubernatura, que se van a dar con todo.
No va a haber tregua para nadie. La anterior reflexión es lo que las experiencias de elecciones pasadas han dejado; más resultados negativos que positivos porque se rompe con la armonía social que debe predominar cuando se practica una buena política donde prevalece el respeto entre candidatos, partidos políticos y simpatizantes, ya que el no realizarla dentro de los parámetros anteriores se estará abonando a la confrontación que no produce sino destruye.
Todavía quedan cicatrices de la elección de 2010 cuyo daño ha sido irreversible para algunos partidos y para quienes los dirigían y tan es así que aún no se especifica con exactitud cuál es el recuento de los daños. No hay de otra, hay que trabajar los 365 días del año y no nada más en época electoral, claro que esto es nada más, a modo de reflexión.
