El infierno de Eva Ayón

Cuando Eva Ayón pasó su equipaje a través del aparato de rayos X de la Sala “P” de llegadas internacionales de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el revisor notó algo raro en una de sus tres maletas, por lo que le pidió pasar al semáforo fiscal que le indicó un verde parpadeante. Sin saber, sin tener idea siquiera, ahí a un paso estaba el infierno tan temido: ¿De dónde salieron esos paquetes? ¿Quién los introdujo ahí? ¿Cómo llegaron a revolverse entre la ropa y los papeles? Esta es la historia de cómo la joven sinaloense de 26 años terminó presa, por una “siembra” de droga en su maleta a su regreso de Brasil.

Por Martín Durán y Cynthia Valdez

Culiacán, Si.-Desde la preparatoria, Eva Ayón comenzó a dar clases a niños migrantes en los campos agrícolas de su comunidad, Pueblo Nuevo, en Elota, y no faltaba en ninguna labor social para los suyos, por lo que en mayo de 2007 obtuvo suficientes méritos para ser condecorada con el Premio Rafael Buelna Tenorio, entregado por el municipio de Culiacán.

“Eva, al igual que otros jóvenes, es un ejemplo a seguir, es fruto del esfuerzo individual que a pesar de su juventud quieren romper con esquemas o prototipos que les han etiquetado la sociedad”, dijo Víctor Cisneros, en ese tiempo coordinador municipal de la Juventud.

Las notas periodísticas de la época dan cuenta de una jovencita de tez morena franqueada por el entonces diputado local Ricardo Hernández Guerrero y el gobernador Jesús Aguilar Padilla.

Más tarde estudiaría en la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Sinaloa, en donde se graduó en el 2012 con diplomas y buenas calificaciones.

A decir de su madre, Leonor Ayón, ella sola la sacó adelante en los estudios con su trabajo de costurera allá en su comunidad, pues su esposo fue asesinado años atrás, como lo declaró.

Según la entrevista en donde Leonor dio a conocer el caso, los hermanos de Eva premiaron sus esfuerzos y le regalaron un viaje de una semana a Brasil, pero sería a su regreso cuando comenzaría la pesadilla de su vida, ese infierno kafkiano de ser detenido sin saber por qué.

La historia de Eva

El sábado 14 de marzo de 2015, Eva Ayón salió de Culiacán en un vuelo nocturno. Llegó a las 9 de la noche a la Ciudad de México, y de ahí tomó otro avión de conexión directo a Brasil.

La mañana del 15 en Sao Paulo comenzó sus vacaciones. Del aeropuerto tomó un transporte para buscar un hotel, y por fin decidió a hospedarse en el Hotel Villa. Esos días, muy personales en su vida, no aparecen mencionados en el expediente.

Fue hasta el 19, cuatro días después, que llegó al aeropuerto de esta ciudad brasileña para regresar a México. Eva documentó tres maletas y pasó el filtro con su pase de abordar en el vuelo de Aeroméxico.

Nada raro pasó al ingresar a la nave, las autoridades aduanales de Brasil no reportaron ninguna novedad.

Ocho horas más tarde –tiempo aproximado del viaje–, el vuelo número 015 estaba aterrizando en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Según el parte informativo 011/2015/T2, suscrito por la jefa de Sala de la Aduana, eran las 06:30 horas del viernes 20 de marzo cuando Eva Ayón pasó por la Sala P de llegadas internacionales.

Colocó su equipaje en el aparato de rayos X operada por el verificador. Al observar en la pantalla, consta en el documento, notó algo raro en una de las maletas.

Por tal motivo, le pidieron a la joven que presentara su declaración aduanal para conocer los datos de su equipaje. Las tres piezas que había documentado a la salida de Sao Paulo eran dos bolsas de mano, una rosa y otra negra, y una maleta de materia textil de la marca Unycow.

El personal de Aduana le pidió que presionara el botón del semáforo fiscal. Luz verde. La jefa de Sala llegó y ordenó que el equipaje de Eva fuera sometido a revisión minuciosa.

De inmediato, Eva sacó su pasaporte el cual apenas el 2 de marzo había sido expedido por la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Así, el personal de Aduana procedió a revisar el equipaje de la joven. En los bolsos de mano encontraron objetos personales, documentos, ropa y una computadora portátil.

En la maleta grande los revisores hallaron más ropa, documentos y alcanzaron a notar que traía un doble fondo en la división.

Al abrirlo descubrieron algo que Eva dijo desconocer: tres paquetes finamente confeccionados con hule de espuma y envueltos en cinta canela, cuyo contenido era un polvo blanco, inconfundible con otra sustancia que no sea clorhidrato de cocaína.

Los revisores sacaron un aparatito de infrarrojo llamado Phaizar, que pusieron a analizar ese polvo blanco. Cocaína. Enseguida le aplicaron el reactivo Reagen 904 For Cocaine Salts. La sustancia se tornó azulosa, indicativo de que sin lugar a dudas era cocaína. Una báscula electrónica les indicó que en total eran tres kilogramos de la más pura.

El viaje de Eva a Culiacán, que saldría en un par de horas más, se canceló para siempre…

El Ministerio Público federal que le entrevistó la acusó de traficar con la droga, pero ella en todo momento se defendió que ella nunca puso esos paquetes en su equipaje.

Tras su detención, fue puesta a disposición del Juez Sexto de Procesos Penales Federales, enviándola al penal federal de El Rincón Nayarit, en donde se encuentra desde entonces.

Allá, entre oscuras ciénagas, un vuelo hacia la libertad la espera.

Twitter de Eva. Tiempos felices.
Twitter de Eva. Tiempos felices.

Confirma Tribunal: no hay pruebas

El 31 de agosto pasado el Cuarto Tribunal Unitario con sede en el Distrito Federal resolvió otorgar un amparo debido a que las pruebas que aportó la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada no eran suficientes para fincarle el delito contra la salud, y ordenó al Primer Tribunal Unitario y al Juez Sexto de Distrito de Procesos Penales Federales dejar sin efecto el auto de formal prisión del 22 de junio.

Después de este amparo, lo único que la familia espera es que se haga justicia y Eva quede por fin libre.

Para esto, los magistrados aportaron 10 argumentos razonables:

  • Se violó la garantía de legalidad, seguridad jurídica y debido proceso, “ya que con un solo medio de prueba se pretendió acreditar que Eva realizó voluntariamente la introducción del narcótico al país”. La denuncia y el parte informativo de Aduanas no es suficiente para fincarle el delito, faltó robustecer la averiguación.

2) No se acreditó que ella llevara a cabo la conducta ilícita, pues lo único que establece el parte informativo es que ella accedió a la revisión de sus pertenencias, mas no la aceptación del ilícito.

3) La revisión no genera certeza de que ella voluntariamente haya introducido la droga.

4) La única prueba es la denuncia interpuesta, pero Eva en su declaración al ministerio público no aceptó la conducta ilícita.

5) En los medios de prueba ella nunca aceptó haber introducido la droga, y se sostiene que no sabía que en la maleta venía oculta el narcótico. “Además se aprecia que la quejosa no mantuvo en ningún momento el dominio funcional del hecho, dado que no podía determinar cómo, cuándo, y dónde realizar el evento que injustamente se le atribuye de ahí que el narcótico no haya estado en su esfera volitiva para poder impedir, modificar, o suspender la realización”.

6) Por ello, Eva no tuvo conocimiento de que la droga estuviera en su maleta.

7) Como ella en todo momento negó que conociera que la cocaína estuviera en su maleta, se vuelve una prueba su declaración, y no es posible contrariarla con el simple hallazgo.

8) No existió dolo de su parte para llevar a cabo la acción que se le atribuye.

9) Para que exista culpabilidad es necesario que conozca lo antijurídico de su actuar y decida cometer el ilícito, lo que no aconteció.

10) En los autos se observa que su conducta no la realizó con el ánimo de introducir voluntariamente el narcótico.

Cartas desde la cárcel

Eva Ayón. Graduación de la UAS.
Eva Ayón. Graduación de la UAS.

Leonor Ayón García recibe cada carta de Eva y las lee en su regazo mientras teje, zurce y une costuras de ropas alegres allá en su Pueblo Nuevo querido; lee las palabras que su hija le manda como tablas de salvación en medio de la tormenta.

Ella la consuela, se consuela de su encierro, y es imposible no mencionar palabras como “fortaleza”, “Dios”, “oración”, “tranquilidad”. En el municipio de Elota una madre espera el retorno de su hija, arrebatada tan de repente una mañana cuando le hallaron droga en su maleta.

 Madre, ¿cómo estás? Aquí todo bien dentro de lo que cabe, estoy muy tranquila, las compañeras que tengo son muy buenas; yo no sé qué haría sin ellas, yo creo que me volvería loca…

Con los meses, la joven sinaloense dice haber encontrado refugio en los recuerdos, en la lectura diaria y en la oración. Sus cartas enviadas a su madre a la pequeña comunidad dan cuenta de ello, de un proceso que comenzó con reclamos hasta alcanzar la esperanza de caminar en libertad dentro de pronto:

“Cuando llegué aquí renegaba de Dios nuestro Señor, le reclamé muchos días ¿por qué a mí, Señor? Por qué si yo he sido una mujer buena, he tratado de ser alguien mejor cada día, he luchado  demasiado para llegar a donde estaba, he trabajado para los demás, me he dedicado a luchar cada día con todas mis fuerzas por mis sueños, ¿por qué a mí, Señor?”

Eva se interrogaba, a los muros, a los rostros de las guardias, pero nadie, ni la justicia, respondía. Las respuestas llegarían más bien a su corazón. En sus palabras ha aprendido a hacer oración junto con sus compañeras de celda, que en estos meses le han dado ánimo y apoyo moral. La joven de 26 años siempre  escribe nerviosa, con un ojo en la hoja  y otro en el pasillo de la cárcel, busca escapar a la mirada de las celadoras.

“No merezco que me pongas en este lugar, Señor, le suplicaba entre lágrimas de amargura el por qué hay tantas personas afuera que son malas, le pedía que las trajera a ellas y no a mí, que no me dejara morir en este lugar, le supliqué y renegué diciéndole de que me servía que mi madre me haya enseñado a vivir con humildad, ser caritativa, bondadosa, honesta, siempre honrada y trabajar por lo que deseaba.”

Desde su estancia el penal femenil de El Rincón, Nayarit, Eva se ha vuelto una mujer más fuerte, narra doña Leonor Ayón, su madre, en entrevista vía telefónica.

“Me dice: amá, estoy muy tranquila, para mí estar aquí es como estar en la escuela, estoy aprendiendo mucho, leo en la mañana y en la noche, trato de mantenerme ocupada para no pensar y cuando yo salga voy a ser otra persona, no voy a confiar en cualquiera ahora.”

Y las cartas toman una dirección hacia lo cotidiano, el recuerdo de fiestas pasadas en la casa de Elota, las comilonas con pollos asados, las locuras de las muchachas, todo eso que conforman su historia de vida persona.

Sin embargo, lo que angustia a doña Leonor es no poder visitar cada semana a Eva pues con tantas costuras por hacer para mandarle dinero a prisión para que tenga sus cosas indispensables es primero.

“Al principio me deprimí tanto, se me cerró el mundo, pero ahora el coraje y la rabia se los dejo a otra gente. Yo no, yo los bendigo y les doy gracias porque unieron a mi familia de un modo radical. Por eso les doy gracias, porque estamos con ella y me da tristeza ver la situación de otras presas que están con ella que están olvidadas, pero mi hija nos tiene a todos, no está sola y la vamos a sacar de ese lugar aunque tenga que vender mi casita”, expresó.

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Se fortalece

Eva comparte celda con una anciana de 70 años originaria de Monterrey, y otras dos mujeres más. Una de ellas es María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, luego de que fue acusada de delincuencia organizada y otros delitos tras la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

Doña Leonor dice que Pineda Villa y las otras reclusas que comparten la celda con Eva son “grandes personas” que le han brindado apoyo económico y emocional cuando no cuentan con recursos.

“Las compañeras que tengo son muy buenas, yo no sé qué haría sin ellas, yo creo que me volvería loca. Hacemos oración siempre, pedimos por nuestras familias y por nosotras para irnos pronto de este lugar”…

“Hoy nos levantamos e hicimos oración las cuatro, pedimos muchas cosas y estoy segura que Dios nos va ayudar pronto”, le cuenta a través de las cartas enviadas desde la cárcel.

Y concluye, en una Eva reflexiva y que desea salir adelante y demostrar su inocencia:

“El sufrir es una elección de nosotros mismos, al igual que la felicidad. Entonces, cierta mañana que no podía dormir por el ruido incesante de los pájaros que se encuentran en nuestra plataforma, me puse a pensar ¿por qué ellos no dejan de trinar?”

Apoyo jurídico

Apenas este miércoles tuvo el primer acercamiento con el gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez quien le prometió apoyarla jurídicamente a través de la Procuraduría local, para que revisen el caso de Eva y lograr su libertad.

“Me dijo Malova que por qué hasta ahora me acercaba, pero pues uno sabe oiga a dónde acudir, pero ya ve Dios puso los medios y ojalá que pronto mi hija salga de ese lugar”, sentencia la madre de familia.

Eva Ayón ha logrado obtener un amparo apenas el pasado 31 de agosto, por lo que se abre una rendija para una posible libertad.

 

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La PGR investiga “siembra” de drogas en equipajes de mexicanos

El caso de Eva es uno de los que se han registrado este año en mexicanos que viajan desde Sudamérica al país, sobre todo en jóvenes, la mayoría estudiantes o egresados de universidades, como la de la sinaloense presa.

La Procuraduría General de la República reveló a mediados de agosto pasado que investiga en coordinación con los gobiernos de Colombia, Perú, Argentina y Brasil la “siembra” de drogas en equipajes de ciudadanos mexicanos.

El 31 de julio, reportaron medios nacionales, fue detenido en el Aeropuerto de la Ciudad de México Óscar Álvaro Montes de Oca, egresado de la Universidad Autónoma de México. El joven viajó  hizo escalas en Perú y Colombia. Traía 15 kilogramos en su equipaje.

Otro caso es el de la bailarina Lilia Angélica López, de 21 años, a quien el 31 de diciembre de 2014 también le “sembraron” tres kilos de cocaína en sus maletas cuando viajaba de Colombia a México. Había ido a realizar un casting al país sudamericano.

Según la PGR, uno de los cárteles que están detrás de esta actividad es el cártel de Sinaloa encabezado por Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En agosto pasado, fueron detenidos en Perú tres agentes de seguridad del aeropuerto de Lima, Perú, acusados de “sembrar” cocaína en el equipaje de un mexicano que fue detenido en el Distrito Federal en abril pasado.

La “siembra” ha llegado hasta el Senado. El 17 de agosto senadores de todos los partidos pidieron a la PGR una investigación profunda sobre esta narcoactividad, ya que la mayoría de los afectados eran jóvenes estudiantes que regresaban desde un punto de Sudamérica al país.

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