Culiacán, Sin.- El domingo por la noche avanzaba en Culiacán con el ritmo habitual del fin de semana, hasta que el caos se desató en un instante.
Hace unos momentos, entre las avenidas Guadalupe Victoria y Lázaro Cárdenas, el sonido metálico de las detonaciones de arma de fuego volvió a sacudir a la colonia Morelos.
Es la calle Juan de Dios Bátiz el escenario donde la plática de los vecinos quedó interrumpida por el estruendo. Un sujeto armado, sin mediar palabra, emboscó al conductor de una camioneta Dodge Ram de color rojo.
El estallido de los cristales y el impacto de las balas en la carrocería marcaron el inicio de la crisis.
Lo que el agresor no calculó fue la cercanía del peligro para él mismo.
Apenas a unas calles de distancia, un convoy de elementos de la Defensa realizaba sus recorridos de vigilancia.
Al escuchar los disparos, el rugido de los motores militares no tardó en responder.
El sospechoso intentó perderse entre la oscuridad y las calles del sector, pero la reacción del Ejército fue inmediata. Lo que siguió fueron segundos de alta tensión: una persecución que cortó el aliento de quienes alcanzaron a asomarse por las ventanas.
La huida del presunto agresor terminó pronto; los militares le cerraron el paso y lo neutralizaron antes de que pudiera salir de la colonia.
En el pavimento quedan los casquillos percutidos como mudos testigos del ataque, mientras que la camioneta roja, con la ventana del chofer destrozada por los impactos, permanece a mitad de la calle.
En este instante, la escena es un despliegue de luces rojas y azules. Alrededor del vehículo asegurado, varias personas observan con el rostro desencajado; las autoridades aún indagan si eran acompañantes de la víctima que lograron salir ilesos o vecinos que salieron tras el caos.
El silencio regresa, pero camuflado por el ulular de una ambulancia.
Los paramédicos estabilizaron a toda prisa al herido y se alejaron a toda velocidad rumbo a un hospital, bajo pronóstico reservado.
La calle Juan de Dios Bátiz ya se encuentra encintada con el plástico amarillo de la Fiscalía.
Mientras los peritos recolectan las evidencias bajo los reflectores para iniciar la carpeta de investigación, el vecindario vuelve a quedarse a oscuras, con la certeza de que la noche de Culiacán se escribe, una vez más, con el guion de la pólvora.
Redacción/LaPared