Chihuahua.-Como una “zona de guerra” se vio la línea interestatal entre Chihuahua y Sinaloa, al registrarse un enfrentamiento entre bandas delictivas en las comunidades de Dolores, Guadalupe y Calvo y El Frijolar, Badiraguato, dejando un saldo de tres muertos en la zona chihuahuense.
Mientras que del lado sinaloense pudieran ser más de diez los fallecidos, luego que grupos criminales duraran alrededor de tres horas en la refriega -como si fuera una guerra-; las persecuciones estaban a la orden del día, los lugareños vivieron un infierno.
La mañana de ayer lunes dos grupos criminales tomaron la línea interestatal para enfrentarse, cual zona de guerra, decenas de vehículos se veían de un lado hacia otro; se cruzaban el estado continuamente detonando sus armas de fuego.
Los hechos se registraron en las comunidades de Dolores, Guadalupe y Calvo, Chihuahua y El Frijolar, Badiraguato, Sinaloa. Los pobladores se volvieron rehenes del fuego cruzado.
Los disparos no cesaban. El vaivén de criminales era la constante. Por lo que los caídos no se hicieron esperar. Del lado de Chihuahua quedaron tendidos tres cuerpos. La Fiscalía oficializó la muerte en el enfrentamiento y señaló que los fallecidos responden al nombre de Javier Pillado Contreras, de 29 años, y Noé Eduardo Contreras Pillado, de 22 años.
Versiones afirman que los victimados eran originarios de Parral y vivían en la colonia PRI; el tercer occiso aún no ha sido identificado. Las tres personas llevaban consigo equipo táctico y vestimenta militar.
Sin embargo, trascendió que en Sinaloa quedaron al menos 10 muertos luego de la refriega que se tuvo, así como de las múltiples persecuciones que se emprendieron durante el enfrentamiento.
Los lugareños vivieron un infierno durante las tres horas de detonaciones. En ocasiones se escuchaban lejos; en otras cerca. Otras muy fuertes y escalofriantes. Fueron las versiones de los pobladores.
Tuvieron que quedarse debajo de sus camas, buscar lugares en que las balas no llegaran a ellos ni a sus hijos o esposas. Todo fue un caos. Los muros o paredes fueron un mudo testigo de la guerra que se desató, quedando los huecos de las balas que eran disparadas una y otra vez por grupos criminales.
Fuente: El Sol de El Parral