BENÍTEZ, EN LA MIRA DEL NARCO
Policías ligan asesinato de ex secretario con el homicidio del ‘comandante Berna’
Redacción
Culiacán, Sin.-A pesar de que la Procuraduría General de Justicia del Estado asegura no contar con líneas específicas de investigación para esclarecer el artero asesinato del ex secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, Héctor Raúl Benítez Verdugo, en las filas de la corporación la inquietud y el desánimo recorre las mentes de los agentes de a pie, y pocos no dudan que el narcotráfico esté detrás del deceso del abogado de carrera.
El fantasma del crimen organizado se pasea y se ríe, a esto se le suma el descontrol en el que han caído algunas células del cártel de Sinaloa, en desencuentros que ha cobrado decenas de víctimas cuando la violencia comenzó a incrementarse del mes de abril a la fecha.
Otras suspicacias surgieron en torno a la muerte de Benítez. A través de las redes sociales y mensajes de WhatsApp, en comentarios de empleados de la Secretaría de Seguridad se le vinculó con el grupo criminal comandado por Dámaso López Núñez, El Licenciado.
“Benítez trabajaba para los Dámaso”, se mencionaba en los mensajes que se iban compartiendo de celular en celular los agentes policiacos de manera anónima, al día siguiente de su crimen en la cochera de su domicilio en la colonia Lomas del Bulevar, un sector de los más antiguos de Culiacán para las familias narcas.
Lo cierto es que en el ambiente de seguridad flotó la idea de que a Benítez Verdugo lo abandonaron, lo dejaron solo, después de que el homicidio del comandante Bernardino Aispuro Angulo provocó su fulminante cese, y es que de acuerdo con estas versiones policiacas, fue el fallecido secretario de Seguridad Pública o una de las personas de su confianza quien le negó el apoyo cuando el grupo de sicarios fue a buscar al ‘Berna’ a la Delegación de la Municipal de La Campiña.
LA DESPEDIDA DE UN LICENCIADO
Con corridos de Pedro Avilés dicen adiós a Benítez
Especial/LA PARED
En las filas de la Policía Municipal Héctor Raúl Benítez Verdugo fue muy preciado. A diferencia de otros secretarios, nunca fue lejano con los subordinados. Su carácter lo llevó incluso a granjearse a los medios de comunicación, que a todas horas le solicitaban entrevistas.
Abogado de profesión, diplomático en el hablar, pulcro en el vestir, Benítez Verdugo daba la imagen de un hombre sin mácula, por ello el tema de las presuntas relaciones con el clan de los Dámaso se convirtió en esos días posteriores a su muerte en estigma y tabú.
Durante 15 años había trabajado como agente del ministerio público junto con su esposa. En un principio, cuando recién tomó el cargo, se le quiso cuestionar ser el yerno del extinto narcotraficante Pedro Avilés Pérez, pero el tema no dio para mucho debido a que a Avilés lo asesinaron en 1978, siendo su esposa una pequeña niña.
De hecho, Avilés Pérez tenía a su familia viviendo en Lomas del Bulevar en aquellos años, cuando el asentamiento culichi se convirtió en señal de narco y poder.
Algunas versiones en torno al crimen
En Culiacán ninguna autoridad es ajena al crimen organizado. El cártel patrulla y los policías los ayudan, dejan pasar a los sicarios, le mandan saludos a los patrones.
Tan solo basta repasar los antecedentes: en abril de 2007 el entonces director (hoy secretario particular de Sergio Torres y candidato a regidor con Jesús Valdés) Octavio López Valenzuela sufrió un atentado del narco en su contra. Sobrevivió y se retiró de la Policía Municipal. En 2008, además de aparecer en la nómina del Mochomo, Felipe Renault Rentería un grupo de sicarios lo regañó en su propia oficina cuando fueron a liberar a un detenido.
En abril de 2013, Alfonso Carlos Ontiveros Salas fue amenazado de muerte por el grupo de sicarios de Los Ántrax luego de que fueron detenidos tres de sus integrantes, entre ellos José Miguel Arano Montaño, el Monkey Ántrax.
Sintiéndose dueños de la ciudad, las versiones policiacas apuntan a que el drama de Bernardino Aispuro y Benítez Verdugo están íntimamente relacionados con el episodio del domingo 15 de mayo cuando el ‘Berna’ detuvo cerca del Estadio Banorte a unos pistoleros armados.
Según estas versiones, los sicarios fueron dejados en libertad y más tarde Bernardino se retiró a la Delegación de la Municipal.
Entonces le habló uno de los jefes de la Municipal porque los matones se querían cobrar la afrenta de la detención, y nada más le dijeron que querían platicar.
El policía, considerado tranquilo pero no dejado por sus compañeros, hizo caso omiso de dejar el arma, y se fue a encararlos por la calle Eucaliptos de La Campiña.
Al otro compañero nada más lo cachetearon, pero Berardino forcejó. Para esto pidió 14, clave para el apoyo, pero según las fuentes fue el propio Benítez quien se lo negó.
Al ver Bernardino que le iban a disparar con los “cuernos” accionó su fusil de cargo, y respondió al fuego. Supuestamente logró matar a uno de los sicarios, pero a él las balas le reventaron la cabeza, y terminó en medio de la calle en un charco de sangre. Al otro compañero de la impresión le pegó un infarto.
El asesinato de Aispuro Angulo, sumado a los homicidios de los dos agentes viales, provocó una reunión de emergencia del Gabinete de Seguridad.
La decisión unánime del gobierno de Malova, sin consultarlo con el alcalde Sergio Torres Félix, fue cesar a Benítez de inmediato. Al policía infartado lo entrevistaron y contó la versión de los hechos, versión que no se ha hecho pública todavía.
Ese día, de acuerdo con policías consultados, se vio un inusual movimiento de pistoleros en el casco urbano de la ciudad.
Con corridos de Pedro Avilés
Enturbiado el caso por la sombra del narcotráfico, su reciente salida, enviado al limbo de la incertidumbre, Benítez Verdugo desapareció de la vida pública de inmediato.
Hacia la noche del sábado 21 de mayo, seis días después, vio el partido de América-Monterrey con sus familiares, despachó a los escoltas (según versión de la Procuraduría) y dijo que se iba a descansar en su casa de Lomas del Bulevar.
Una supuesta llamada lo sacó a la cochera de su casa, cuyo portón estaba abierto, y ahí fue atacado por los matones con fuego del AK-47 y AR-15.
Tras un funeral de bajo perfil, con muy pocas visitas de parte de funcionarios en la funeraria San Martín de Montebello, fue despedido el lunes 23.
Al salir de la misa de cuerpo presente, una banda instrumental lo despidió con los corridos de Pedro Avilés Pérez, debajo de un mediodía caluroso y con los llantos de los familiares.
En alguna nota policiaca se algún diario se consignó que Benítez Verdugo había tenido “una despedida de narco”, con los acordes de Clave 7 y el León de la Sierra.
Del impreso No. 5 de La Pared.
