Culiacán, Sin.- La tregua que Culiacán tanto anhela parece no llegar nunca. En menos de doce horas, durante la madrugada y el mediodía de este domingo 7 de junio de 2026, tres nuevos hechos de extrema violencia confirmaron que la disputa territorial en la capital del estado sigue cobrando vidas con una saña implacable, dejando un cuerpo envuelto, una ejecución con persecución y una víctima decapitada.
La crónica de este amanecer comenzó en las penumbras del sector Country. Faltaban pocos minutos para las 01:20 horas cuando las luces de las patrullas comenzaron a destellar bajo el puente a desnivel del bulevar Rolando Arjona, casi en su cruce con el Pedro Infante. Ahí, sobre la fría banqueta de concreto y a escasos pasos de una estación de bicicletas de renta, yacía un bulto inerte.
Al acercarse, las corporaciones confirmaron el macabro hallazgo: el cuerpo de un hombre completamente envuelto en una malla sombra de color verde. En la zona comercial y financiera más importante de la ciudad, el silencio de la noche fue roto solo por el murmullo de los peritos que buscaban indicios, arrastrando el rumor de una persecución vehicular que minutos antes se había reportado en ese mismo perímetro.
Apenas el sol buscaba asomarse, a las 06:00 horas, los gritos de auxilio y el estruendo seco de los impactos de bala despertaron de golpe a los vecinos del fraccionamiento Nueva Galicia, al sur de la ciudad. La calle Misión de San Antonio Padua se convirtió en un escenario de cacería humana.
Un hombre de entre 35 y 40 años corrió por su vida, desesperado, descalzo por el asfalto tras perder sus tenis negros en el intento de huida. Sus verdugos lo alcanzaron entre las calles Villa de Pánuco y Villa Montes Claros.
No hubo piedad; los sicarios le dispararon a corta distancia, directamente al cráneo, dejándolo boca abajo sobre la banqueta. Cuando las autoridades ministeriales voltearon el cuerpo, descubrieron un detalle imponente: tatuado en toda la espalda, el rostro de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Vestía solo un pants negro con franjas grises; sus tenis quedaron esparcidos metros atrás, como mudo testigo de sus últimos pasos.
Las alertas volvieron a encenderse pasado el mediodía, alrededor de las 12:12 horas, movilizando a los cuerpos de seguridad hacia la periferia sur del municipio. El escenario de la barbarie fue el interior de una vivienda en construcción ubicada en las inmediaciones de Campo Argentina Dos, comunidad perteneciente a la sindicatura de Costa Rica.
Ahí, las autoridades localizaron el cuerpo de un joven con evidentes huellas de violencia y decapitado. Familiares de la víctima, envueltos en escenas de dolor, acudieron al inmueble tras enterarse del hallazgo y lo identificaron preliminarmente ante las corporaciones presentes como Oliver; trascendió en el sitio que la víctima al parecer era menor de edad, aunque las autoridades correspondientes aún no han precisado el dato de manera oficial.
Estas tres ejecuciones registradas durante el domingo se suman a la pesada estela que ya arrastraba el municipio desde el día de ayer, cuando se contabilizaron ocho homicidios dolosos en distintos puntos de la ciudad, elevando la cifra del fin de semana a un saldo preliminar de 11 víctimas.
Las tres escenas del crimen fueron procesadas por peritos de la Fiscalía, quienes realizaron la fijación fotográfica y la recolección de indicios para integrarlos a las carpetas de investigación.
Mientras las corporaciones federales y estatales mantienen los despliegues de vigilancia, los cuerpos permanecen en el Servicio Médico Forense (Semefo) para los estudios de ley y su posterior entrega formal.
Redacción/LaPared


