Culiacán, Sin.- El motor del Toyota con placas de Durango apenas se había apagado sobre la calle Rey Baltazar cuando el estruendo de la pólvora alteró el ritmo de la tarde de este sábado.
Un hombre de entre 30 y 40 años descendió del vehículo con la intención rutinaria de visitar a un amigo en la colonia Lombardo Toledano, al norte de la ciudad, pero no logró dar más de dos pasos hacia la acera.
Antes de que pudiera tocar la puerta, la sombra de sujetos armados materializó un ataque directo y a quemarropa, dejándolo herido sobre el pavimento mientras los agresores escapaban a toda prisa entre los callejones del sector.
La identidad de la víctima quedó bajo reserva en medio del caos inicial, pero la suerte le jugó a favor cuando el eco de los disparos atrajo a una patrulla del Ejército Mexicano que recorría la zona.
Los militares fueron los primeros en llegar al sitio y, lejos de esperar una ambulancia que podría tardar demasiado, aplicaron sus conocimientos de primeros auxilios en el asfalto para contener el sangrado y estabilizar al hombre.
En una carrera contra el tiempo, lo subieron a una de sus unidades oficiales y enfilaron hacia el hospital más cercano, donde quedó bajo observación médica sin que hasta el momento se conozca el número de impactos o la gravedad de su estado.
El escenario quedó desierto tras el traslado, con el auto Toyota estacionado como el único testigo mudo del atentado.
Más tarde, el tramo entre la calle Antonio Serrano se tiñó del amarillo de las cintas de precaución, resguardado por los uniformados mientras los peritos y agentes investigadores de la Fiscalía General del Estado fijaban la escena, levantaban los casquillos percutidos e iniciaban el llenado de las actas correspondientes para intentar armar el rompecabezas de una agresión que transformó una visita amistosa en una emergencia hospitalaria.
Redacción/LaPared