Un restaurante con un concepto pionero en la gastronomía
El innovar y ser la diferencia son la base de Víctor Uribe, un jalisciense que llegó para quedarse
Vanessa García
Llegar al CARIÑO MÍO ubicado por la avenida Vicente Rivapalacio, frente a la entrañable Plazuela Rosales, es aterrizar en un ambiente en donde los finos toques de vino tinto, cerveza artesanal acompañados de una tabla de quesos y carnes, hacen el perfecto maridaje.
Ahí, entre medias luces y un decorado antiguo, uno puede volver a enamorarse de aquella persona a la que tanto extrañó. No faltará el toque de poesía, los aceites clarividentes y las pastas condimentadas; del chimichurri argentino al jamón ibérico importado.
Entre esas medias luces, música íntima para los oídos, uno puede desplazar las manos entre otras manos. Así se vive aquí la cena, fuera del tiempo violento de la ciudad.
Calidad humana, innovación y diversión son las características que definen al CARIÑO MIO, un concepto pionero en la gastronomía culiacanense, el cual se ha logrado posicionar en el gusto de las personas; ello gracias al esfuerzo imparable de su creador.
Víctor Manuel Uribe, un joven originario del estado de Jalisco, llegó a la ciudad de Culiacán, Sinaloa, un 28 de enero del año 2010 por cuestiones de trabajo ajenas a la gastronomía y sin pensar lo que la vida le deparaba.
Siempre por un amor a la gastronomía, desde muy niño Víctor Manuel, el cual proviene de un pueblo donde existen ingredientes muy particulares, inició ese juego por cocinar al igual que lo hacían su madre y abuelas.
“Llegué a Culiacán por trabajo en una cadena de mueblerías en la cuestión administrativa con un programa de ventas, pero realmente eso no era lo mío, con el tiempo se da la oportunidad de iniciar un pequeño negocio de comida tipo gourmet, es ahí como nace un 13 de enero del año 2012, CASA MARTINA”, explicó Víctor Uribe para los lectores de LA PARED.
Inicia el sueño
Dicho nombre surge en honor a su abuela la cual llevaba por nombre, Martina Martínez; es así como 11 meses la pequeña cafetería y panadería ubicada por la calle Rosales del Centro de la ciudad, tardó en pasar de ser una novedad a uno de los lugares favoritos para el deleite del paladar de sus clientes.
El concepto de cocina que se traía gustó, y pronto comenzó a pensar en ampliar el lugar.
De manera inmediata y gracias a la oportunidad que se les presentó a Víctor Uribe y Ernesto Alonso Valdez Solano, socio y encargado del área administrativa, decidieron pasar de ser una pequeña cafetería a un restaurante ubicado en una de las zonas históricas del Centro de la ciudad.
“En el 2014 se intentó registrar la marca de “CASA MARTINA”, el cual lo comenzó Ernesto, pero por un desfase no se pudo realizar dicho trámite, realmente nuestros clientes nos conocen por el logotipo de CM, tenemos un menú muy formal, uno para divertirnos como lo llamo y otro para cubrir gastos”, indicó Víctor Manuel.

Un cambio para mejorar
Con la innovación, como una de sus características principales llega el cambio de nombre a “CARIÑO MIO”, por ser muy cálido, muy entrañable y es justo lo que se busca transmitir, algo con mucho corazón, dijo.
“Creo firmemente que Cariño Mío tiene alma, y esa se ha creado con el tiempo, siempre estamos innovando en cuestión de menú y platillos nada comunes que a mucha gente le gusta y es ahí donde se encuentra el sentido de este lugar, el que no te aburras”, compartió Víctor Manuel Uribe.
Con cambios en el menú dos veces por año, la gente asiste al lugar por la calidad de sus alimentos, lo cual Víctor Uribe puntualiza, ya que los ingredientes que se manejan están seleccionados con extremo cuidado y eso es un punto el cual la gente empieza a reconocer.
Comienza la transición
Debido a un incidente desafortunado, en donde primero su socio y amigo Ernesto Valdez Solano es plagiado y más tarde fallecido en un fallido rescate, Víctor se mostró en la necesidad de dirigir no solo el área de cocina, sino aprender lo administrativo, para que el negocio siguiera su curso.
No fue algo fácil de superar. La tragedia que implicó la muerte de Ernesto fue un golpe demoledor. Que un socio sea irrecuperable, a veces puede terminar con una empresa, con un sueño, pero no así con el de este joven jalisciense que hoy cuenta su historia.
“Este año, el cual ha sido de la transición, ya que me quedé solo con el negocio, ha sido de mucho aprendizaje, de restablecerme en cuestión operativa y administrativa, viene una campaña de publicidad muy padre, donde buscamos que todo Culiacán sepa qué es y donde está ubicado CARIÑO MIO”, resaltó Víctor.
Llegar para quedarse
La escena económica en el estado está deprimida y contraída por lo que hay que redoblar esfuerzos, aprendiendo más en la administración de un negocio.
“Soy testigo en estos últimos días que están cerrando muchos restaurantes, por lo que estoy satisfecho con lo que se he logrado en estos cuatro años, hay que ser ambicioso pero siempre con un ojo humanista, tengo alrededor de 15 personas trabajando junto conmigo, pienso mucho en el trabajo en equipo y pienso que si al negocio le va bien a ellos también les tiene que ir de esa manera, me gusta mucho la gente joven, creativas con ganas de innovar y aportar”, añadió Uribe.
Un lugar que enamora
CARIÑO MIO además de ser uno de los restaurantes favoritos por su atención al cliente y la exquisitez de sus platillos, se ha vuelto un área especial para las sesiones fotográficas, ya que cuenta con una decoración única.
La decoración recuerda mucho a esas casas antiguas, considera Víctor que de buen gusto, mucho mexicano pero sin rayar en lo rústico, todo se ha realizado con los recursos que se han tenido.
“Tenemos mucha suerte que la gente elija nuestro lugar para tomarse sus fotografías de quince años, bodas entre otras como agencias de moda, tratamos de mantenernos abiertos a todo ese tipo de experiencias”, apuntó Uribe.
Siempre con esencia humanista
Un tema en el cual puntualizó fue el de la violencia que se vive en la ciudad, a lo que Víctor Uribe añadió que, entre todos podemos quitarle la etiqueta de una ciudad violenta a Culiacán, por lo que se manifestó en apoyo a causas con todo lo que tenga que ver con el respeto a las personas.
Para CARIÑO MÍO vienen cambios interesantes y vanguardistas, siempre tratando de mantenerse en un lugar con la esencia que lo caracteriza y que tanto ha gustado, ya que una de sus frases es “Si tenemos el ingrediente te lo hacemos”.
“Una de nuestras metas a largo plazo es abrir CARIÑO MÍO en la ciudad de Mazatlán, por lo pronto queremos seguirnos manteniendo, próximamente añadiremos un grupo de jazz, para que las personas puedan deleitarse de este arte, y claro seguir creciendo y darle oportunidad a nuevos talentos”, finalizó Víctor Manuel Uribe.