Breve Intervalo
Tras la muerte de un familiar en accidente, salen “buitres” a terminar con el patrimonio
¿Quién no ha perdido a un ser querido en un accidente vehicular?, si usted es uno de ellos, entonces aprobará o desaprobará el siguiente artículo:
Las consecuencias de un accidente vehicular cambiará para siempre la vida de las familias en todos los sentidos; inicia un peregrinar que parece no tener fin, los trámites excesivamente burocráticos, los abusos al orden del día aprovechándose del dolor ajeno.
Empieza la rapiña en el lugar de los hechos, sin ningún respeto, después de un tiempo eterno una grúa se lleva el vehículo, el cual dura semanas o meses para que entreguen la orden de liberación (por supuesto, después del cobro correspondiente por el tiempo que estuvo en el corralón), y cuando se va a recoger al lugar donde fue dejado, se encuentran que ya está totalmente desmantelado, rines y llantas cambiados por otros que no sirven, por arte de magia desaparecen también el estéreo, bocinas y otros objetos de valor.
En otras palabras, es un descarado robo aún cuando se hace un inventario “oficial”, pero esto no sirve de nada porque “los buitres” saben hacer bien su trabajo, cambian aparatos que no sirven para suplantar los sustraídos y a veces los familiares por temor no se atreven a denunciar lo anterior.
Es cierto, no se les puede medir a todos con la misma vara, debe haber gente honesta en este negocio, pero son los menos. No hay señalamientos específicos contra nadie en particular, solo son comentarios de las familias afectadas pero dicen la verdad. Es un gasto enorme, vueltas y más vueltas, enfrentándose a una bola de sinvergüenzas que están como pirañas listos para caer encima de las víctimas que lo único que quieren es culminar con este calvario.
Pero lo peor, dijeron, es que por lo regular en los accidentes hasta las billeteras, celulares, bolsas y joyas desaparecen, “se hacen humo” y nadie sabe nada.
Frustración en piel
Solo queda la frustración por la impunidad de no poder hacer algo y siempre los que salen perdiendo es la gente humilde que quién sabe cómo le harán para hacer frente a tanta deuda que se adquiere ante un incidente de estos. Las familias quedan endeudadas de por vida o por años y en muchos de los casos sin posibilidades de poder pagar.
“Desafortunadamente esto solo pasa en nuestro México querido y nadie hace nada al respecto”, afirmaron los dolientes.
Cabe señalar que con relación a este artículo una persona que no quiso proporcionar su nombre me abordó y me pidió que le anexara al artículo lo siguiente y textualmente sin quitarle ni ponerle, dice así (nada más se corrigió la ortografía):
“Eso sin contar sus pertenencias personales como su ropa, reloj, celular, cadenas, dinero, etc. Es inhumano que una persona tenga que soportar este tipo de acciones malintencionadas que con todo el dolor han perdido a un ser querido y que además de tener que pasar por el reconocimiento del cuerpo, autorizar autopsias, andar buscando o localizando los objetos que fuera del valor material ahora se convierten en un valor sentimental por ser lo último que llevaba el occiso”.
“Se supone que los empleados públicos o de gobierno deben de tener una vocación para ayudar a la ciudadanía y evitar que la agonía de haber perdido a un ser querido sea menos larga y burocrática, pero resulta que estos son los que solapan los robos y algunas veces los hacen ellos mismos a los difuntos, pero lo peor es que nadie les dice nada y nadie hace nada para que sean castigados y se hagan responsables de sus fechorías, por andar de “zopilotes”.
“Y hablando de zopilotes” pongo un ejemplo: Están los de la funerarias que aún contando con un plan previamente pagado quieren hacérselas de vivos “y darte gato por liebre” que porque ya subió la inflación y que todo está muy caro por lo que quieren cambiarte los ataúdes por más corrientes o pagar cargos extras por las mismas razones aun cuando existe un contrato de por medio donde indica lo que incluye tu plan y lo que no, por eso se llaman previsiones porque lo pagas para precisamente anticiparte a una muerte inesperada, es cuestión de no dejarte, o conocer tus derechos en el contrato, porque este mundo está lleno de vivos que lucran con el dolor de las personas”.
“Espero le sea de utilidad esta información y confío sea un periodista serio y honesto, que informe con la verdad y no omita nada de lo que le señalé. Por su atención gracias”.