Culiacán, Sin.– Sinaloa vivió un jueves de contrastes que transitó de la alta política y las declaraciones oficiales a un cierre nocturno que, en cuestión de minutos, pulverizó cualquier ilusión de un saldo blanco.
Durante el día, las calles respiraron un respiro inusual, sin el eco de las balaceras o los atentados contra comercios que han marcado las últimas semanas; parecía que la jornada terminaría limpia, pero la realidad de los territorios terminó imponiéndose de golpe en el último suspiro de la noche.
La pauta comenzó a dictarse desde la mañanera de Palacio Nacional, donde la presidenta Claudia Sheinbaum frenó los rumores sobre el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, asegurando que está en su casa en Sinaloa —lo que coincidió con la sigilosa visita del senador Enrique Inzunza a la Isla Musala—.
Desde el mismo estrado, Sheinbaum advirtió que la Interpol vigila los aeropuertos para detener a los ocho exfuncionarios sinaloenses reclamados por Estados Unidos si intentan huir.
En Culiacán, la postura institucional tuvo su propia dosis de polémica con el director de la Policía Municipal, el Mayor Jonathan Macedo, quien minimizó la crisis comercial del Centro presumiendo el arresto de un comensal que no pagó la cuenta de los tacos, aunque terminó por confirmar la baja del comandante Juan Antonio Valenzuela, alias “Juanito”, boletinado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tras abandonar su puesto.
En las carreteras y sectores residenciales, la actividad operativa avanzó con fuerza. En el sur, el Ejército desmanteló un campamento en Escuinapa con 120 explosivos improvisados tras repeler un ataque a la Guardia Nacional en la autopista a Tepic.
En el centro, las fuerzas federales asestaron golpes de precisión: aseguraron un laboratorio urbano con fentanilo en el residencial Vivenza, detuvieron a siete civiles armados en Molino de las Flores y neutralizaron células en Aguaruto y Navolato.



Mientras la Fiscalía identificaba formalmente al reggaetonero sonorense “Degezeta” como uno de los ejecutados en el Centro y reportaba la captura en Jalisco de un feminicida prófugo desde 2006, en los juzgados locales el boxeador Omar Chávez obtenía su libertad condicional tras pasar 24 horas tras las rejas por violencia familiar.



Cuando la noche ya caía y se saboreaba la tregua, la calma se rompió de tajo a partir de las 10:00 de la noche en una violenta reacción en cadena. El primer aviso llegó desde la colonia Gustavo Díaz Ordaz con un hombre ejecutado a balazos dentro de una vivienda.

Casi al mismo tiempo, el horror se trasladó a las aceras de Lomas del Boulevard, donde se localizó el cuerpo de una segunda víctima tirada boca abajo, descalza, en short negro y con las extremidades amarradas junto a una lona.

La frecuencia policiaca no dejó de sonar: minutos después se notificaba el deceso de un herido de bala al llegar a un hospital de Caminaguato y, finalmente, el hallazgo de restos humanos dentro de una hielera con un mensaje explícito en una farmacia de El Palmito.

Bajo un intenso resguardo militar en cada escena, Culiacán cerró el jueves recordando que la tranquilidad aquí sigue pendiendo de un hilo.
Por Redacción/LaPared



