Columna Institucional
En un país tan polarizado políticamente, donde las víctimas tienen que salir a reclamar justicia y a investigar el paradero de sus familiares desaparecidos, excavar en fosas, agotar los archivos, comprimirse a la tragedia, no se puede evadir un tema tan humano como el perdón.
Es verdad que el perdón no es justicia, y también es cierto que la justicia muchas veces es símbolo de venganza, y en un país donde no hay justicia como lo es México, hay quienes prefieren una cosa u otra, y a lo demás le llamamos una lucha. Lucha pacífica y de resistencia como lo hacen los padres de los normalistas de Ayotzinapa.
Pero también hay otras víctimas que buscan un descanso, porque han decidido que lo primero es encontrar a su familiar. La carta abierta que el colectivo Sabuesos Guerreros con sede en Sinaloa ha difundido a través de sus redes sociales, una carta abierta que ilustra la pesadilla de la guerra mexicana, es ese grito en medio del apocalipsis nacional de la violencia, un cese al sufrimiento humano.
En el texto le piden “a las personas que nos han hundido en esta tragedia, a quienes participaron de una forma u otra causándonos este dolor, principalmente a nuestros gobernantes que hasta la fecha no han sido capaces de darnos la respuesta que esperamos, ya que es el momento para que tengan un gesto de misericordia con nosotros y volteen a ver todo el dolor que nos han causado”.
Adelante piden que otorguen las ubicaciones donde dejaron a sus familiares y que “estamos dispuestos a perdonar”. Hay quienes podrán decir que se trata de una claudicación, pero al contrario, es una muestra más en el país que quien ha fracasado es el estado de derecho y el sistema político, incapaz de otorgar justicia. Es más, ni siquiera y con todo que hay una ley, es capaz de proteger a las víctimas.
Humanamente y razonablemente, se trata de familias que se mantienen en una búsqueda incensante en los montes y valles, en las riberas de los ríos, en las orillas de las ciudades, de los pueblos sinaloenses, cuya angustia es cotidiana, y que hablan ahora desde lo más profundo para decirle a los responsables de esta tragedia que tengan un solo gesto de consideración.
¿En verdad tienen piedad los asesinos? Somos seres humanos. Esperemos que este mensaje que lanzaron en estos días las y los Sabuenos Guerreros tenga un eco, un asidero en los valles inhóspitos de la muerte.
Aquí la carta abierta:
