Culiacán, Sin.- Las detonaciones que sacudieron la tarde de este martes la colonia 10 de Mayo no hicieron más que concluir una tarea pendiente.
En una vivienda de la avenida 22 de Diciembre, casi esquina con Geranio y Azucena, al sur de Culiacán, la muerte encontró a su víctima en un escenario que ya arrastraba las cicatrices de dos atentados previos en los últimos meses.
Eran las 17:55 horas cuando el estruendo alertó a los vecinos a espaldas de la avenida México 68, provocando el despliegue de las corporaciones que llegaron solo para acordonar el perímetro.
Los paramédicos de la Cruz Roja intentaron brindar auxilio, pero el cuerpo ya no respondía.
Afuera, la escena guardaba un detalle que desvía la atención de la rutina del crimen hacia una sospecha más profunda.
Junto a un vehículo negro marcado por los impactos de bala, quedó un muñeco de peluche con forma de cerdito.
No es un descuido, sino la quinta pieza de un rompecabezas que las autoridades ministeriales apenas comienzan a armar: en las últimas semanas, cinco víctimas en distintos puntos de la ciudad han sido marcadas con el mismo objeto, un perturbador patrón que la Fiscalía General del Estado ha tenido que integrar formalmente a sus carpetas de investigación.
Mientras los peritos recolectaban los casquillos y la policía resguardaba la zona, la identidad del fallecido se mantenía bajo reserva, sumando con este caso el séptimo homicidio de una jornada sombría en la capital sinaloense.
Redacción/LaPared