Francisco de Asís Solís R.
Un grupo de jóvenes en motocicleta se han dedicado a asaltar y robar en casas habitación, negocios, restaurantes, talleres, y personas que transitan por las principales calles de la ciudad, sin que nadie los pueda detener.
Su modus operandi es que uno de ellos se adelanta y el otro u otros lo esperan metros adelante en motocicleta.
Ya con el botín en mano, en especial dinero y lujosos celulares huyen hacia la colonia Rosales o 5 de mayo.
Las víctimas viven en las colonias Jorge Almada, Miguel Alemán y Guadalupe que se han comunicado al 911, pero se quejan de que les hacen muchas preguntas y en esos minutos, los responsables, huyen en total impunidad.
El propietario de una florería, ubicada en la colonia Almada, que prefirió el anonimato, dijo que de repente se introdujo a su negocio un joven con una pistola en mano, y lo amenazó y tuvo que entregarle el dinero de las ventas del día y sus celulares inteligentes.
“Nada pude hacer y al llamar al 911, me interrogaron y las patrullas llegaron unos 20 minutos, después, cuando ya todo era inútil”, declaró a este reportero.
Consideró que el auxilio de la policía municipal debe ser rápido, máximo cinco minutos y no, es así.
Una investigación descarta que sean “punteros” los causantes de estos atracos, ya que sus jefes les recomiendan que no cometan esos delitos, ya que serán castigados fuertemente y hasta entregados a las autoridades respectivas.
Dichos jóvenes al servicio de la mafia, al contrario, tratan de que no haya asaltos y robos en el territorio que les toca cubrir y si los hay, lo reportan a sus jefes y estos toman las medidas necesarias.
En los dos últimos meses cinco “punteros” han desaparecido al parecer por no pagar la droga que consumen o cometer delitos que no convienen a sus patrones.
Dichos vigilantes de la mafia se han tenido que reubicar ante los constantes patrullajes de la Marina y Ejército Mexicano.
También se reportan asaltos a mano armada en camiones urbanos, principalmente por las noches.
Foto: Internet (temática)