Culiacán, Sin.- El arranque de clases en la colonia Independencia prometía la emoción habitual del primer día: uniformes impecables, mochilas cargadas de cuadernos nuevos y el reencuentro de los alumnos en la primaria Magisterio Nacional.
Eran las primeras horas de la mañana en el cruce de las calles Alberto Terrones e Ignacio Ramos Praslow —un punto clave de este sector del sur de Culiacán, muy cercano a la zona de Josefa Ortiz de Domínguez—. Sin embargo, la bienvenida escolar quedó marcada por la prisa, las picaduras y un despliegue de emergencia.
El peligro cayó desde lo alto. Un enjambre de abejas, oculto entre la fronda de uno de los árboles del patio principal, se alborotó y comenzó a dispersarse sobre los estudiantes que se reunían para iniciar la jornada. En cuestión de instantes, las risas del patio se transformaron en llanto, susto y corridas desesperadas en busca de refugio.
El saldo de la agresión fue de 11 niños picados. La alerta movilizó al cuerpo docente y solicitó el arribo inmediato de Protección Civil. Al llegar al plantel, los socorristas cercaron la zona para valorar la salud de los menores: dos de ellos fueron recogidos a toda prisa por sus padres, mientras que los nueve restantes recibieron atención médica en el lugar antes de retirarse a descansar a sus casas.
Con el patio acordonado, los elementos de rescate maniobraron entre las ramas para neutralizar el riesgo y retirar el enjambre por completo.
Pese al momento de tensión y al operativo que custodiaba las instalaciones en pleno corazón de la colonia Independencia, la dirección escolar decidió no suspender las labores. Una vez controlado el peligro, el timbre volvió a sonar y el resto de los alumnos ingresó a los salones, dando paso a un inicio de ciclo escolar que difícilmente olvidará la comunidad del plantel.
Redacción/LaPared