Ciudad de México.- La tarde del 25 de julio de 2024 marcó un punto de quiebre para la historia del crimen organizado en México y para la relación bilateral con Estados Unidos.
Aquel día, una aeronave despegó de las afueras de Culiacán y aterrizó horas más tarde en un pequeño aeropuerto de Nuevo México.
A bordo viajaban dos de los perfiles más buscados del narcotráfico: Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López.
En la cabina de mandos, según las investigaciones que la propia Fiscalía General de la República reconstruyó tiempo después, se encontraba un personaje clave cuyo nombre apenas comenzaba a circular en los expedientes: Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”.
Con el paso de los meses, la Fiscalía armó el rompecabezas sobre el papel del piloto. El cotejo de registros de voz, el análisis de huellas dactilares y las confrontas periciales permitieron a la autoridad sostener que Núñez Ojeda, presunto operador aéreo ligado a la facción de “Los Chapitos”, fue quien guio la nave en aquel viaje marcado por señalamientos de emboscada y secuestro.
El caso prometía convertirse en un expediente de reconstrucción pública minuciosa, pero la puerta del archivo judicial terminó por cerrarse de golpe.
El Comité de Transparencia de la FGR determinó clasificar formalmente como reserva de seguridad nacional toda la información relacionada con Núñez Ojeda por un periodo de cinco años.
La resolución de la autoridad borra de la luz pública cualquier posibilidad de acceder a las transcripciones de las entrevistas, las grabaciones de audio y video recuperadas, los dictámenes periciales y las actas procedimentales acumuladas en la carpeta de investigación.
Al rechazar las solicitudes de versión pública formuladas sobre el expediente, la institución argumentó que exponer los indicios pondría en riesgo la seguridad del país, entorpecería las líneas de investigación que continúan abiertas e implicaría responsabilidades legales directas para los funcionarios a cargo de la custodia del material.
Salvo que las pesquisas concluyan antes de lo previsto, los documentos sobre el piloto que voló hacia Nuevo México esa tarde de julio permanecerán bajo llave hasta 2031.
Redacción/LaPared