Más allá de una cirugía o una prótesis, la reconstrucción mamaria representa para las sobrevivientes de cáncer la posibilidad de reconciliarse con su cuerpo, recuperar la autoestima y cerrar una de las etapas más dolorosas de sus vidas. En Sinaloa, 196 mujeres han sido beneficiadas con este programa.
Culiacán, Sin.— El cáncer le cambió la vida, le dejó cicatrices en el cuerpo y heridas que no siempre se pueden mirar. Pero Flor aprendió que sobrevivir a la enfermedad no significa necesariamente que la batalla haya terminado. Después vienen los días frente al espejo, las ausencias que dejó una cirugía y el largo camino para volver a sentirse segura de sí misma.
Por eso, cuando recibió la noticia de que había sido seleccionada para recibir el beneficio del programa de reconstrucción mamaria, sintió que una nueva puerta se abría en su vida.
No era solamente recuperar una parte de su cuerpo. Era la posibilidad de reencontrarse con aquella mujer que existía antes del diagnóstico, antes de los tratamientos y antes de que el cáncer transformara su cotidianidad.
“Haber sido seleccionada para el programa ha sido uno de los mejores momentos que recuerdo con mucha felicidad. Este proceso no es una sola reconstrucción, es recuperar la salud, reencontrarse con la felicidad, porque fortalece la autoestima y se recupera la confianza”, expresó Flor.
Su testimonio puso rostro y sentimientos a una ceremonia gubernamental que, detrás de las cifras y los discursos oficiales, reunió historias de mujeres que han enfrentado una de las enfermedades más difíciles, no solamente por sus consecuencias físicas, sino por las profundas huellas emocionales que puede dejar.
Las cicatrices que no siempre se ven
El cáncer de mama no termina necesariamente cuando concluye una cirugía, una quimioterapia o una radioterapia. Para muchas mujeres, sobrevivir también significa aprender a vivir con un cuerpo diferente, con el temor de que la enfermedad regrese y con las consecuencias emocionales de un tratamiento que puede prolongarse durante meses o años.
La pérdida de uno o ambos senos representa, para algunas pacientes, una transformación que afecta su autoestima y la relación con su propia imagen.
Por eso, una prótesis o una reconstrucción mamaria puede significar mucho más que una intervención médica. Es también una oportunidad para recuperar comodidad, seguridad y bienestar, aunque cada sobreviviente vive ese proceso de manera distinta.
Flor encontró la oportunidad a través de las redes sociales, donde conoció la convocatoria del programa. Se inscribió con la esperanza de ser seleccionada y, cuando recibió la noticia, experimentó una felicidad que todavía recuerda.
Su historia es una de las que acompañaron la entrega de 31 kits de prótesis externas de mama, realizada este lunes por el Gobierno de Sinaloa, en coordinación con la Beneficencia Pública.
En el encuentro, las protagonistas fueron las mujeres que han enfrentado el cáncer, sobrevivido a los tratamientos y comenzado una nueva etapa de sus vidas.
No están solas, les dice la gobernadora
Frente a las beneficiarias, la gobernadora Graciela Domínguez Nava reconoció que el cáncer de mama continúa siendo uno de los grandes desafíos del sistema de salud y aseguró que su administración mantendrá los programas de apoyo a las pacientes.
“A las beneficiarias del programa de reconstrucción mamaria, a las pacientes, a las supervivientes de cáncer de mama, las abrazo y les digo que no están solas, aquí estamos todas y todos haciendo causa común con ustedes”, expresó.
La mandataria estatal sostuvo que el compromiso de su gobierno será continuar diseñando políticas públicas que permitan enfrentar la enfermedad y ampliar las oportunidades de bienestar para las mujeres sinaloenses.
Durante su intervención, también destacó la importancia de fortalecer la coordinación con el Gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, para mejorar los servicios de salud.
De acuerdo con las cifras mencionadas por Domínguez Nava, entre enero y octubre de 2026 se contabilizaron 20 mil casos de cáncer de mama en mujeres y 270 en hombres, aunque en su intervención no se precisó el ámbito geográfico de esos registros.
La gobernadora reconoció además el trabajo de médicos y personal de salud que acompañan a las pacientes durante los tratamientos y los procesos de recuperación.
Una segunda oportunidad frente al espejo
En la lucha contra el cáncer de mama, las estadísticas permiten dimensionar la enfermedad, pero difícilmente alcanzan para contar lo que sucede dentro de cada hogar.
Detrás de cada diagnóstico hay una familia que reorganiza su vida, una mujer que enfrenta la incertidumbre de los tratamientos y una historia marcada por el miedo, la esperanza y el deseo de sobrevivir.
También están las dificultades económicas, los traslados a hospitales, las jornadas de quimioterapia y los cambios físicos que, en algunos casos, obligan a las pacientes a reconstruir la relación con su propia imagen.
La reconstrucción mamaria y el acceso a prótesis forman parte de esa etapa posterior al tratamiento, cuando las sobrevivientes buscan recuperar aspectos de su vida cotidiana que la enfermedad modificó.
En Sinaloa, de acuerdo con las cifras oficiales presentadas durante la ceremonia, 196 pacientes han recibido beneficios del programa durante la actual administración estatal, mediante la coordinación del Sistema DIF Sinaloa y la Beneficencia Pública Estatal.
La entrega de este lunes consistió en 31 kits de prótesis externas, apoyos que pueden contribuir al bienestar físico y emocional de las beneficiarias.
Sin embargo, el acceso a estos dispositivos representa solamente una parte de las necesidades de las pacientes, quienes también pueden requerir seguimiento médico, rehabilitación, acompañamiento psicológico y atención especializada después de superar la etapa más intensa de la enfermedad.
Una lucha que también pertenece a las familias
Leivy Lizeth López Calderón, subdirectora de Programas Especiales y Vinculación Social de la Beneficencia Pública federal, reconoció que enfrentar el cáncer requiere del acompañamiento de las instituciones, pero también de las familias.
“Esta lucha contra el cáncer es de todos y de todas, instituciones y familias, quienes hombro con hombro trabajamos para contribuir en la recuperación de su salud”, expresó.
La funcionaria federal aseguró que continuará la coordinación con el Gobierno de Sinaloa para brindar apoyos a las personas que los necesiten.
Durante la ceremonia también se reconoció a médicos de distintas instituciones que participan en el programa de reconstrucción mamaria.
El secretario de Salud estatal, Cuitláhuac González Galindo, agradeció el respaldo de las autoridades federales y estatales, y calificó como grandes guerreras a las mujeres que han enfrentado el cáncer de mama.
El encuentro se realizó en el marco de las actividades conmemorativas del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama y del Día Nacional de la Reconstrucción Mamaria, fechas que buscan visibilizar la importancia de la detección oportuna, los tratamientos y la atención integral de las pacientes.
Volver a sentirse completa
Para Flor, la ceremonia significó algo más que recibir un apoyo gubernamental. Fue la oportunidad de compartir una experiencia que muchas mujeres atraviesan en silencio y de recordar que la recuperación también tiene una dimensión emocional.
Porque el cáncer puede dejar cicatrices que permanecen mucho después de que termina el tratamiento. Algunas son visibles; otras se esconden detrás de una sonrisa, en la inseguridad frente al espejo o en el recuerdo de los días más difíciles.
La reconstrucción no borra la enfermedad ni devuelve el tiempo perdido. Tampoco elimina las experiencias dolorosas que acompañaron el diagnóstico y los tratamientos.
Pero para mujeres como Flor puede representar el comienzo de una nueva relación con su cuerpo, una manera de recuperar la confianza y continuar la vida después del cáncer.
Porque hay batallas que se ganan en los hospitales, pero hay otras que continúan frente al espejo. Y para muchas sobrevivientes, volver a mirarse con confianza también es una forma de vencer al cáncer.