Culiacán, Sin.-Uno de los dos prófugos por la muerte de los dos surfistas autralianos había sido detenido y arraigado en mayo de 2012, pero al utilizar un nombre falso fue dejado en libertad por parte de la Procuraduría General de Justicia.
Los policías que lo investigaban contaban con informes precisos sobre su modus operandis, de cómo mataba a sus víctimas si estas se oponían al atraco, a veces por la autopista Benito Juárez, otras por las carreteras estatales que circundan poblados como Juan Aldama, Caimaneros y Recoveco.
De acuerdo con información recabada, Luis Enrique y/o José Luis Espinoza Bojórquez es originario de la comunidad de La Guamuchilera, perteneciente a Mocorito, y era en realidad el líder de la banda de asesinos y asaltantes que desde hace años opera con total impunidad en ese triángulo que forman los municipios de Navolato, Mocorito y Angostura.
El procurador Marco Antonio Higuera Gómez confirmó al dar a conocer la información sobre tres de sus presuntos cómplices detenidos, que Espinoza Bojórquez cuenta con tres órdenes de aprehensión por homicidio y una más por robo de vehículo.
Una de esas muertes por la que es buscado, además de los ciudadanos australianos desaparecidos el 21 de noviembre pasado, es la de Héctor Adolfo Villaneueva Pimentel, de 34 años, quien viajaba con sus padres desde California.
Villanueva Pimentel se dirigía la madrugada del 21 de agosto de 2013 rumbo a Irapuato, Guanajuato, a celebrar los 15 años de una de sus hijas, pero la camioneta en la que iba fue interceptada por los delincuentes.
Aparentemente se opuso al robo, por lo que fue asesinado por la banda de Espinoza Bojórquez. A los padres los amenazaron, y los obligaron a continuar con su camino con el cadáver del joven. Pero al llegar a la caseta de cobro de la sindicatura de Costa Rica, los papás dieron aviso a las autoridades.
Modus operandis
Por eso la Policía Ministerial sabía cómo operaba esta banda, y nunca se había enfocado para capturarla. En el 2012 Espinoza Bojórquez fue detenido junto con Pedro Alonso Gastélum Muñiz, también vecino de La Guamuchilera.
Según un comunicado de la PGJE, Gastélum Muñiz fue detenido por elementos de la Unidad Especializada en Delitos Patrimoniales, al contar con dos órdenes de aprehensión, una por robo de vehículo y otra más tránsito de vehículos robados.
Espinoza Bojórquez usó el nombre falso. Los dos usaban un automóvil Dodge Charger color oscuro, con logotipos falsos de la Policía Federal y una torreta policial. Haciéndose pasar por agentes, detenían a las víctimas sobre la carretera y las asaltaban, incluso robándoles la unidad.
Pero al estar en arraigo la Procuraduría no pudo acreditar su identidad, con la cual tenía ya orden de aprehensión por homicidio, y lo dejó libre.
En cambio, su compañero Gastélum Muñiz quedó internado en el Centro de las Consecuencias Jurídicas del Delito de Aguaruto, pero dos años más tarde obtuvo su libertan condicional.
El 5 de mayo de 2014, su familia vino de La Guamuchilera a recibirlo en el estacionamiento del penal, pero ahí ya estaban esperándolo un grupo de matones. Durante la balacera, ningún elemento de custodia de la cárcel intervino. El cuerpo de Pedro Alonso quedó a un lado de un vehículo, con la cabeza perforada por balas del calibre .9 milímetros.
Y sigue libre…
En la versión que ofreció el procurador de justicia, el arresto de los tres presuntos cómplices de Espinoza Bojórquez se debió a que los agentes ministeriales se toparon a los primos Julio César González Muñiz y Martín Rogelio Muñiz Ponce a bordo de una camioneta Jeep Cherokee en la que traían armas.
Los dos andaban orondos durante la madrugada paseándose entre los caminos de tierras de cultivo cercanos a la comunidad de La Platanera. Llevaban tres armas de fuego largas, dos armas cortas, así como cartuchos útiles, envoltorios con droga conocida como cristal, equipo táctico, uniformes similares a los que utilizan las corporaciones policiales, lap-top y tablets.
Julio César traía fajada en la cintura una pistola calibre .357, la cual se determinó balísticamente que se usó para asesinar a las dos personas calcinadas en la camioneta Chevrolet tipo Vans, que serían los ciudadanos Adam Coleman y Dean Lucas.
Con la pistola que lo incriminó, según la PGJE, Julio César y su primo confesaron y acusaron a Espinoza Bojórquez, a Sergio Simón Benítez González y a Jesús Uriel Camacho Labrada –también prófugo–, de participar en el crimen de los jóvenes surfistas.
Sin embargo, los agentes investadores solo pudieron capturar a Sergio Simón.
La cronología
De acuerdo con la versión al ministerio público de los tres detenidos, el 20 de noviembre por la tarde se juntaron los cinco para cometer asaltos en La Costera.
La madrugada del 21 Sergio Simón se instaló como halcón en el kilómetro 50, mientras que los otros cuatro estaban en el kilómetro 37 esperando cualquier señal de alguna víctima.
Pasadas las 02:00 horas, Sergio Simón avisó a sus cofrades sobre la vagoneta que apareció en la cinta asfáltica, y que traía una bicicleta empotrada en la parte trasera.
Al pasar por el kilómetro 37, los de la Cherokee persiguieron a los autralianos por dos kilómetros hasta detener su marcha. Espinoza Bojórquez, vestido de falso policía, y con un fusil AR-15, le pidió a los ocupantes bajarse.
La versión oficial señala que fue el hombre del cabello largo (en este caso Coleman), se opuso al robo y forcejeó con Martín Rogelio y Jesús Uriel.
Julio César le disparó entonces con la pistola calibre 357 Magnum a la cara Adam Coleman, en tanto que Espinoza Bojórquez vigilaba al otro ocupante de la camioneta Chevy Van. Subieron a Adam a la vagoneta y se marcharon a los campos de cultivo.
Ahí a un lado del canal paralelo 48 Espinoza Bojórquez le pidió la Magnum a Julio César, y ultimó a ambos jóvenes. Acto seguido, le quitaron los celulares y la placa de Canadá de la Van, y luego rociaron de gasolina la unidad para hacerla arder en llamas.
El último detenido fue Sergio Simón en un domicilio de la colonia El Vallado de Culiacán. De Espinoza y Jesús Uriel ni sus luces.
Martín Durán