Redacción
El Instituto Sinaloense de Cultura, a través de su Delegación Sur, Museo de Arte de Mazatlán, presentará el próximo sábado 02 de octubre una edición más de la serie “Compañeras”, en esta ocasión dedicada esta vez al movimiento estudiantil de 1968. El horario dentro del que se manejará es de 16:00 a 19:00 horas (tiempo del Pacífico) y podrá ser seguida a través de Facebook Live del Museo.
El programa abrirá con la presentación del libro “Ellas, las mujeres del 68”, de Susana Cato. Este libro de editorial Proceso abre un abanico de mujeres que participaron directa o indirectamente en el movimiento estudiantil, como Ana Ignacia Rodríguez, La Nacha, la cantante Judith Reyes, la pintora Rina Lazo y la música Olivia Revueltas, hija de José Revueltas.
En esta charla estarán una de las protagonistas, la poeta Mariángeles Comesaña, la crítica de arte de la revista Proceso, y Blanca González Rosas para hablar sobre el importante papel de los estudiantes de arte en ese año y la autora, Susana Cato. En este caso tuvimos la oportunidad de entrevistar a Susana Cato.
La Pared Noticias: ¿De qué va a tratar su participación?
Susana Cato: Vamos a hablar sobre ELLAS, las mujeres del 68, un libro de entrevistas que toca, después de 50 años, un tema poco conocido: la intensa participación de las mujeres en el movimiento estudiantil del 68. Ellas fueron la mitad de esa historia.
LPN: ¿Qué artistas de la época participan en el libro?
Tenemos entrevistas con líderes del movimiento, como la Nacha Rodríguez, con artistas y luchadoras muy destacadas, pero también con heroínas anónimas que jugaron en ese momento un papel fundamental. De entrada, la portada es un dibujo al carbón que hizo una de ellas, Rina Lazo, cuando estuvo en prisión con otras compañeras. Rina Lazo fue alumna y cercana colaboradora de Diego Rivera, por ejemplo. En el libro están personajes como la compositora Judith Reyes, la actriz María Rojo, la luchadora Cristina Barros, la pianista Olivia Revueltas, hija de José Revueltas.
LPN: ¿Qué objetivos tiene con esta charla?
SC: Escuchar a estas mujeres tan presentes en ese año es una lección única de historia. Porque nos deja muy claro la lucha política y los ideales, pero también es fascinante poder escuchar de viva voz a las protagonistas de un hecho histórico. Nadie lo contará como ellas. Porque se habla mucho del 68 en su parte trágica, la matanza de Tlatelolco, pero fue un año de una juventud gozosa e intensa que se atrevió a luchar por una causa hasta entonces prohibida: la libertad.
LPN: ¿Cuál es la importancia de que los jóvenes y la población en general conozcan sobre lo que aborda el libro?
SC: Yo creo que una de las más grandes herencias para las y los jóvenes de México es su historia rebelde. Somos no sólo uno de los países más ricos en naturaleza y en culturas, también en su lucha social importante, grande. Somos un país rebelde e idealista. Ese 1968 es una de las más grandes herencias. Hay que recordar y dar gracias a la rebeldía gozosa y atrevida de los estudiantes, en este caso de las jóvenes –muchas de ellas perseguidas o asesinadas por el propio gobierno–. Muchas de las libertades que hoy gozamos se las debemos a ese movimiento. Y, por supuesto, el objetivo fundamental es la memoria. 2 de octubre no se olvida. Ellas no lo olvidan. Nosotros tampoco.
