¿Por qué nos encanta el día del amor y la amistad?

Podremos amar libremente cuando desmitifiquemos  al amor romántico

La celebración de este día se originó  en Italia, a partir de la creencia religiosa cristiana, un hombre llamado Valentín, se atrevió a unir parejas de jóvenes aún en contra de las órdenes del rey. La celebración es llevada años después a Estados Unidos y a distintos países, algunos con diferentes fechas, como Colombia, por ejemplo, lo celebra en Septiembre, para nosotras/os en México es el 14 de febrero.

Pero sin duda podemos coincidir en que actualmente, es una fecha mayormente para consumo y promoción del amor romántico. Si le preguntas a un grupo de adolescentes y juventudes ¿qué es el amor? Inmediatamente responden lo que tiene que ver con lo que Fromm llamaría el amor erótico, o de pareja. Es decir, el 14 de febrero, se regalan flores, chocolates, peluches, y otros detalles que pueden ser de lo más sencillo como una carta escrita a puño y letra, como algo más costoso, porque se nos ha enseñado que hay que darlo todo y esperarlo todo, por amor.

Se nos ha enseñado poco sobre el amor, no podríamos afirmar que nada, porque no es así, algunas cosas que sí aprendimos son los mitos del amor romántico, como por ejemplo: “quien bien te quiere, te hará llorar” “El amor todo lo puede, todo lo da, todo lo soporta” “si no te cela no te quiere” “sin ti no soy nada”, etcétera.

Un mito no es más que una creencia, pero está formulado de tal forma que parece una verdad absoluta, y además muy poco cuestionable, afirma Nuria Varela.

¿Porqué el amor romántico nos perjudica?

En las parejas heteronormadas se nos ha enseñado de manera diferente a las mujeres y a los hombres sobre el amor, para las mujeres el amor es puesto como el centro de nuestras vidas, dándolo todo por amor, renunciando a todo por estar con nuestra pareja.

Las mujeres, por ejemplo, hemos sido educadas desde niñas para ser pasivas, para obedecer y servir a los varones, “siéntate bien”, “calladita te ves más bonita” se nos han dado muñecas, cocinitas, casitas, enseñándonos desde pequeñas a ser cuidadoras del hogar de los menores y las personas adultas mayores, también de los hombres de casa, se nos ha educado para ser necesitadas de amor, siempre en búsqueda de la aprobación masculina y como afirma Simone de Beauvoir en su libro El Segundo Sexo, una frustración que se sublima con la fantasía del amor, de la llegada del príncipe que venga a rescatarnos y ser felices para siempre.

Nosotras las mujeres siempre nos estamos cuestionando si estamos exagerando cuando no nos sentimos seguras, valoradas o nuestra dignidad se ve amenazada ya que como dice Coral Herrera “se ha disfrazado de amor lo que es dominación”.

A los varones se les enseña a ser valientes, a no tener miedo, a no expresar sus sentimientos, se les mutila pues emocionalmente, pero se le educa o se le espera sea  el proveedor, lo cual  también genera neurosis y frustraciones, aunque tiene otro tipo de libertades, más opciones de realizar lo que le guste y más privilegios como por ejemplo, se las ha permitido más socialmente tener otras parejas sexuales, mientras que a las mujeres se les ha condenado por infidelidad, al grado de antes de que Marcela Lagarde lo propusiera como término  legal, al feminicidio se le llamó crimen de honor, puesto que si el agresor afirmaba que ella le fue infiel, era una razón suficiente para asesinarla.

Todo esto nos afecta a ambas partes, perjudicando así nuestra autonomía, se normalizan los celos, el control, se invade nuestra intimidad con la creencia de demostrar el amor, por ejemplo, de compartir claves de sus celulares y redes sociales, se nos hace creer que está bien permanecer en una relación de violencia, pero esto puede generar patologías como estrés,  baja autoestima, depresión, indefensión aprendida, síndrome de la mujer maltratada, etcétera.

Nos perjudica también  porque genera frustración, posesión, celos, lucha de poder, baja autoestima, sometimiento, resignación, e inclusive tolerancia a la violencia e indefensión aprendida.

Se nos va la vida queriendo que la otra persona cumpla con nuestras expectativas, o con las expectativas que la sociedad patriarcal y el amor romántico nos ha brindado en el imaginario.

¿Entonces cómo podemos tener una relación erótica de buen trato e igualdad?

No hemos aprendido a distinguir el amor erótico del amor romántico y sus formas de relacionarnos, y el día de hoy es una oportunidad para aprender a adquirir herramientas para querernos bonito, para amar en libertad, construyendo amor en igualdad, con buenos tratos, con compañerismo, con el amor propio como base fundamental, siendo una persona honesta contigo misma/o, permitiendo a tu pareja expresarse libremente,  con buena comunicación y apertura para lo que les molesta a ambas partes, tomando juntos las decisiones económicas, demostrando comprensión, llegando a acuerdos, aceptando cambios con asertividad, teniendo cada uno su individualidad, sus metas, proyectos personales, respetando los derechos, el tiempo, sus  amistades, valorando la opinión de tu pareja, escuchándole, acompañándose y apoyándose..

Y cómo dice Coral Herrera, otras formas de amar son posibles.

¡Qué tengas un bonito día de amor y amistad!

Licda. Edith Robles Arredondo

Psicóloga  y terapeuta

Cédula profesional 7168816

Cel: 6674129318

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *

error: Contenido protegido - La Pared Noticias
Share via
Copy link
Powered by Social Snap