Culiacán, Sin.- La tarde apenas comenzaba a enfriarse en la zona norte de Culiacán ayer martes, cuando un vehículo levantó sospechas.
Para los militares que patrullaban por el sector, no fue un auto más: coincidía con el que minutos antes había sido despojado en Santa Fé, en medio de un evento violento que ya había dejado heridos.
Al recibir la alerta, la patrulla del Ejército giró rumbo al norte. El conductor del vehículo sospechoso los vio acercarse y pisó el acelerador. Lo que siguió fue una breve persecución entre avenidas y calles que terminaron llevándolo a un sitio insospechado: la entrada del Hospital Civil. Ahí, entre ambulancias, pacientes y personal médico, los uniformados lo alcanzaron.
El vehículo traía a cuatro hombres, todos con lesiones visibles, presuntamente provocadas durante el ataque en Santa Fé. Dos de ellos intentaron moverse dentro de la cabina; los militares los bajaron mientras aseguraban el área. El olor a pólvora y sangre era evidente.
Los resultados quedaron a la vista:
• Tres detenidos, todos heridos
• Un cuarto hombre que no logró sobrevivir y murió minutos después dentro del hospital
• Un vehículo robado
• Dos armas largas, tres cargadores y 76 cartuchos esparcidos entre asientos y tapetes
El operativo terminó rápido, pero dejó una estampa clara de lo ocurrido: la violencia de Santa Fé alcanzó la zona norte y terminó chocando con la puerta del hospital, en una escena que combinó persecución, atención médica y aseguramientos en un mismo punto.
Los detenidos quedaron bajo custodia mientras reciben atención, y la investigación continúa para precisar su participación en el ataque inicial.